La gasolina y el gasóleo, en máximos anuales

Gasolina

El gasóleo alcanza cuatro meses después del umbral de los 1,2 euros el litro. 

Los precios de la gasolina y del gasóleo han registrado nuevos máximos anuales tras experimentar subidas del 0,7% y del 0,3%, respectivamente, durante la última semana, según datos recogidos por Europa Press a partir del Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE).

 

En concreto, el litro de gasolina marca en los surtidores un precio medio de 1,317 euros, con lo que suma dos semanas por encima de los 1,3 euros y, tras doce subidas semanales y solo dos bajadas desde mediados de enero, cuesta ya un 14% más que en el arranque del año.

 

Los precios actuales de la gasolina son similares a los de finales de noviembre, momento en el que los carburantes se abarataban al ritmo de las bajadas del petróleo. Pese a las últimas subidas, el litro de gasolina es ahora un 7% más barato que en la misma semana de 2014.

 

En cuanto al gasóleo, su precio medio es de 1,2 euros, umbral al que no llegaba desde hace cuatro meses. Su evolución de precios es parecida a la de la gasolina, hasta acumular subidas del 13% desde mediados de enero y bajadas del 8% desde la misma semana del año anterior.

 

Con los niveles actuales, llenar el depósito medio de 55 litros de gasolina requiere 72,4 euros, unos 9 euros más que al inicio del año, mientras que el de gasóleo cuesta 66 euros, 6 euros más.

 

Esta evolución de precios coincide con un momento en el que el precio del barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, cotiza en torno a los 68 dólares, tres dólares más que hace una semana.

 

PRECIOS EN LA UE

 

Los carburantes cuestan en España menos que en la media de la UE, donde el precio de la venta al público del litro de gasolina se sitúa en 1,467 euros y en 1,488 euros en la zona euro. Por su parte, el litro de gasóleo cuesta 1,304 euros de media en la UE y 1,27 euros en la eurozona.

 

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal.