La gasolina marca nuevo máximo anual en el arranque de las vacaciones

El precio de la gasolina ha marcado un nuevo máximo no solo en lo que va de año, sino desde septiembre del año pasado, mientras que el gasóleo se ha situado en el nivel más alto desde la primera semana de 2014.

En concreto, el litro de gasolina se sitúa en la actualidad en 1,456 euros, tras encarecerse un 0,5% en apenas una semana. Este combustible cuesta ya un 3,4% más que en enero y un 2,5% más que en la misma semana del año pasado.

 

Por su parte, el gasóleo marca un precio medio de 1,346 euros, un 0,4% más que hace una semana. Este precio es el segundo mayor del año, solo por detrás de los 1,357 euros marcados en la primera semana de enero, y es además un 1% superior al de la misma semana del año pasado.

 

Esta progresión de precios se produce a pesar de que el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, se ha abaratado en cuatro dólares en la última semana, hasta 110 dólares, mientras que el Texas 'sweet light' americano lo ha hecho en dos dólares, hasta 104 dólares.

 

LLENAR UN DEPÓSITO

 

Con la subida de la última semana, el llenado de un vehículo de gasolina con un depósito medio de 55 litros de capacidad supera los 80 euros, frente a los 79,6 euros de hace una semana, mientras que el llenado del depósito de un vehículo de gasóleo asciende a 74 euros, frente a 73,7 euros una semana antes.

 

Uno de los fenómenos que se aprecian en la actual evolución de precios es el ensanchamiento de la brecha entre la gasolina y el gasóleo. El primero de estos combustibles cuesta 11 céntimos de media más que el segundo, una diferencia desconocida en los últimos años.

 

MÁS BARATOS QUE EN LA UE

 

Pese a este repunte, los carburantes siguen costando en España menos que en la media de la UE, donde el precio de venta al público del litro de gasolina asciende a 1,589 euros y a 1,617 euros en la zona euro. Por su parte, el litro del gasóleo asciende a 1,429 euros de media en la UE de los 28 y 1,404 euros en la Eurozona.

 

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal.