La ganadería más antigua de España, El Raso de Portillo, en un libro

El economista Francisco de Asís Gamazo, tercera generación de ganaderos, recoge en una publicación la historia de esta legendaria ganadería de toros bravos. 

El economista Francisco de Asís Gamazo, perteneciente a la tercera generación de esta familia vinculada con la ganadería de lidia en Valladolid, ha recogido por primera vez en una monografía la historia del hierro de El Raso de Portillo, primera ganadería registrada en España y que llegó a asentar sus predios en los términos municipales de Aldeamayor de San Martín, Boecillo, La Pedraja y Portillo.

  

El libro 'El Raso de Portillo y su Ganadería', editado por la Asociación Cultural Villa de Aldeamayor, saldrá a la venta en las próximas semanas y el día 8 de mayo se celebrará en esta localidad vallisoletana un acto de presentación en el que participará el autor.

  

Gamazo repasa la historia, curiosidades y anécdotas de esta ganadería, de la que existen referencias históricas ya en el siglo XVII y que desde finales de la década de 1870 está ligada a su familia, por lo que reconoce que se trata de un libro "muy especial", que parte de los "sentimientos taurinos" de una familia "muy ligada" al mundo de los toros, que suma ya cerca de 150 años al frente de este hierro.

  

La ganadería de El Raso de Portillo y el Quiñón de Valdés llegó a abarcar miles de hectáreas en los actuales términos municipales de Portillo, La Pedraja, Boecillo y Aldeamayor de San Martín, si bien en la actualidad conserva unas 800 hectáreas en terrenos de los dos últimos pueblos. Pero su autor ha destacado la buena acogida que ha tenido la idea por parte de los ayuntamientos de los cuatro municipios y de La Aldea de San Miguel, también ligado en cierta manera a la ganadería.

  

"En el Raso -llano surcado por varias lagunas salinas situado al sur de la provincia de Valladolid- siempre ha habido toros, y han estado muy ligados a la familia Gamazo", ha recalcado el autor del libro, que ha querido dedicar a su hermano Íñigo, gerente de la ganadería, que falleció en septiembre de 2014.

  

Por ello, la obra comienza con una estructura de relato, recordando hechos y anécdotas en los que intervienen algunos de los ganaderos y trabajadores del hierro, cuyos descendientes continúan hoy viviendo en los pueblos del Raso, ha recalcado Gamazo. "Se trata de la intimidad de anécdotas, imaginaciones y recuerdos", explica el autor.

  

Asís Gamazo ha reconocido que cuando su amiga aldeamayorense Lourdes Martín y el presidente de la Asociación Cultural, Álvaro Sanz Ferrero, le plantearon la idea de recopilar la historia de la ganadería en un libro se quedó "bastante parado", pues aunque es un escritor habitual en su tiempo libre considera que es "difícil escribir algo que has vivido".

 

"PARAJE HISTÓRICO DE TOROS"

  

Finalmente, tras darle "vueltas" decidió sacar adelante la idea por el "respeto" que le merecen "las asociaciones culturales" y por la relación familiar que tiene con Aldeamayor, pese a que ha pasado buena parte de su vida fuera de España por motivos laborales. "Escribo bastante y me animó a escribir también el pensar que lo que no estábamos viendo es que estamos en un paraje histórico de toros, que en Francia, Alemania o Inglaterra se pondría más en valor", ha añadido.

  

Tras ese inicio un tanto novelado, el autor inicia un repaso, documentado en "importantes archivos" de España, por la historia del paraje y la primera referencia clara a la cría de toro bravo en la zona, cuando en 1600 dos mujeres de Aldeamayor vendieron un animal de lidia a la cofradía vallisoletana de La Pasión.

  

"En un principio eran ganaderos comuneros", recuerda el autor, que añade que el primer ganadero que aglutinó los terrenos fue Alonso Sanz en el denominado Quiñón de Valdés en el siglo XVIII, hasta que Trifino Gamazo Calvo adquirió el hierro en 1880 e "hizo la ganadería moderna". Así, llegan al libro personajes de esta familia aristocrática antepasados de su autor, como Trifino y su hermano Germán, político que llegó a ser ministro de Fomento a finales del Siglo XIX y que fue uno de los fundadores del Círculo Católico de obreros.

  

Después llegaron Germán y José María Gamazo y García de los Ríos, tío y padre del autor del libro. En esa época se trató de adaptar a las reses, que solían ser "muy duras en el tercio de muleta" a las demandas de la Fiesta, que comenzaba a evolucionar hacia lo que se conoce en la actualidad.

 

LA TIENTA DE BIENVENIDA

  

Por ello, en el libro se habla "bastante de toros, de los encastes" y se deja claro que la ganadería de El Raso de Portillo se fundamente en las vacas moruchas autóctonas que se comenzaron a cruzar con toros de casta Navarra en los inicios de la actividad ganadera. En 1954, después de una tienta en la que participó el famoso diestro Antonio Bienvenida, se comenzó a introducir sementales de casta Vistahermosa y encaste Santa Coloma.

  

María Teresa Gamazo y Manglano fue la primera de esta generación en dirigir la ganadería, de la que posteriormente se encargaron otros dos hermanos, José María e Íñigo. Los hijos de éste último, fallecido el pasado año, son los actuales administradores.

  

Asis Gamazo también expone algunas tesis sobre la ganadería como la influencia del agua y el pasto en la casta taurina, pues el Raso de Portillo conforma un terreno muy peculiar, con lagunas y aguas subterráneas. De hecho, recuerda que los toros de este hierro se usaron en su momento para iniciar castas como la Vazqueña.

  

En la actualidad, El Raso de Portillo se mantiene como una ganadería pequeña que destina reses para festejos populares y también para corridas o novilladas en las localidades de la zona. Aunque en los últimos años ha enviado varios lotes a la feria de la localidad francesa de Parentis, donde obtuvieron "mucho éxito" en los años 2007, 2008 y 2012.