La Fundación Baloncesto Valladolid asume la gestión del club después de la dimisión de Mike Hansen

Mike Hansen, en la rueda de prensa donde anunció su dimisión. FOTO: J.P.

El presidente confirma su dimisión porque considera "inviable" la situación económica por la deuda. Como ocurriera al terminar la temporada pasada, la Fundación Baloncesto Valladolid asume la gestión del club.

La historia de Mike Hansen ha sido la más efímera en la presidencia del Club Baloncesto Valladolid. El ex jugador morado ha presentado su dimisión junto a su adjunto Javier Baró. A partir de ahora la gestión se queda en manos de la Fundación Baloncesto Valladolid, tal y como ocurriera en el tramo final de la pasada temporada cuando dimitió el ex presidente José Luis de Paz.

 

Hansen argumenta que la viabilidad económica del Club Baloncesto Valladolid es inasumible y el Ayuntamiento no le ha dado la solución que él buscaba en forma de un aval o garantías para refinanciar esa deuda de 2,5 millones de euros. Quizá no ha tenido la respuesta municipal que esperaba por diversos matices de importancia; el primer de ellos llegar al baloncesto acompañado de Javier Baró, que dejó un importante rastro negativo cuando fue gerente del Club Balonmano Valladolid. Después, por sus reiterados comentarios que han ido espantando a posibles patrocinadores, según diversas fuentes municipales.

 

Hansen dice adiós a su proyecto como presidente del club e inmediatamente después la Fundación Baloncesto Valladolid recupera el mando. Incluso, esta mañana sus patronos, Ignacio Zarandona, Luis Antonio Gómez y Juan Vela, han tenido ya una reunión en el Ayuntamiento para comenzar a planificar un trabajo contrareloj que tiene como objetivo poner en funcionamiento la parcela deportiva y seguir trabajando en los diversos frentes abiertos para conseguir patrocinadores. 

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