La Fundación Baloncesto Valladolid aprueba la entrada de Hansen como presidente

Se acabó el culebrón. El último golpe en la mesa desde el Ayuntamiento de Valladolid ha tenido efectos retardados, pero les ha tenido. La reunión de este lunes del Patronato de la Fundación Baloncesto Valladolid servirá para aprobar la entrada de Mike Hansen como nuevo presidente del club. 

Hansen ha tenido que solucionar antes diferentes flecos. Entre ellos reunirse con Juan Vela, presidente de la Fundación Baloncesto Valladolid, para acabar de retirar los obstáculos que todavía se encontraban en un camino hacia la presidencia que parecía claro. El ex jugador y el presidente hablaron del proyecto y del papel de cada uno. Será un guión parecido al esquema anterior: Hansen asumirá la presidencia y Vela seguirá al frente de la Fundación. No habrá espantada como se había temido, aunque el poder de mando recaerá en el ex jugador morado y su equipo de trabajo, entre los que se encuentran el anterior gerente del Balonmano Valladolid, Javier Baró. Sobre este último, Hansen mantiene que desempeñará un papel directivo y que recibirá remuneración alguna.

 

Juan Vela y los patronos de la Fundación han terminado por encajar el último golpe municipal  tras mes y medio de vaivenes. Después de asumir la responsabilidad de dirigir el club tras la dimisión del anterior presidente, José Luis de Paz, no asimilaron de buena manera una imposición que consideraban injusta e incomprensible. El tiempo, también tiempo perdido, les ha sacado de la foto principal para relegarles a una imagen secundaria en buena medida por el gusto a la exposición pública que había demostrado en este periodo Juan Vela

 

Ahora el papel de Mike Hansen se presenta complicado con todas las incertidumbres rodeando al club y a su futuro. Sin patrocinador, aunque con el buen gesto de los jugadores de no denunciar los impagos para darle tiempo a la entidad, hay que dar forma a un proyecto que está completamente por hacer y sobre el que, una vez más, se ciernen numerosas incógnitas porque la presencia de un hombre de baloncesto como Hansen no asegura ni la viabilidad ni una buena gestión. Y el club está plagado de ejemplos que demuestran esta teoría.