La frenada automática podría evitar 330 muertes y mil millones en costes de accidentes

Participantes en la presentación en Barcelona del proyecto iMobility Challenge.

La incorporación del sistema de frenado de emergencia autónomo (AEB) en el conjunto del parque móvil en España permitiría evitar más de 330 víctimas mortales en accidentes de tráfico al año, según estimaciones del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC).

Así lo indicó el presidente del RACC, Sebastià Salvadó, durante la presentación en Barcelona del proyecto iMobility Challenge, financiado por la Unión Europea y que tiene el objetivo de impulsar el uso de sistemas inteligentes que mejoren la eficiencia y la sostenibilidad de la movilidad, así como de apoyar su implantación, realizar estudios y organizar eventos de concienciación.

 

Salvadó explicó, a su vez, que la utilización del sistema de frenado de emergencia autónomo podría reducir en un 17% la cifra anual de muertes en las carreteras españolas, además de recortar en cerca de 1.000 millones de euros los costes sociales asociados a dichos accidentes. "Esta tecnología es uno de los avances más significativos en materia de seguridad de los vehículos desde el cinturón de seguridad o el airbag. Me satisface mucho el hecho de que el RACC esté trabajando para hacer las carreteras más seguras fomentando esta tecnología que salva vidas", añadió.

 

Por su parte, durante la presentación del iMobility Challenge, el presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Jean Todt, indicó que las tecnologías innovadoras ofrecen potencial para mejorar la seguridad vial y para lograr una conducción más eficiente. Según los datos del RACC, el sistema de frenado de emergencia autónomo también contribuiría a reducir en 1.547 personas los heridos graves en accidentes de tráfico al año, así como en 25.832 personas, los heridos de carácter leve.

 

El ahorro de costes sociales derivados de las eventuales menores muertes en carretera por el uso de esta tecnología se situarían en 455 millones, mientras que los menores heridos graves aportarían un ahorro de 332 millones de euros, y la caída de los heridos leves, de 154 millones de euros.