La Feria DeBoda de Valladolid echa el cierre tras un fin de semana especial

PAULA DE JUANA

Los pequeños detalles marcan la diferencia y por ello el sector nupcial requiere una mayor especialización. lo cual se ha notado en la decimosexta edición de la Feria DeBoda.

Hay cosas que nunca pasan de moda y una de ellas es casarse. Las bodas. Evento importante, denso y costoso donde los haya. Pero sobre todo, complicado. Complicado es quizá una palabra que se le queda corta a este tipo de ceremonias que, se suponen, son “para toda la vida”. O eso se pretende. Y que además de una muestra de amor son a menudo vistas como una declaración de buen gusto y por qué no, de nivel económico. 

 

Desde el primer detalle sobre la boda que verá la luz, las invitaciones. Hasta el último, el autobús/limusina/minibús que llevará a los invitados de vuelta al hotel después de una buena fiesta, resultan relevantes y casi de importancia vital. Porque los pequeños detalles son los que marcan la diferencia. O al menos esta es la máxima de todas las empresas, tanto emergentes o como veteranas, de este sector de negocio que se está más especializado que nunca.

 

Y como una manera de darse a conocer, surge hace dieciséis años esta exposición. La Feria DeBoda, que ha reunido durante el 4 y 5 de octubre en el recinto ferial de Valladolid a más de 100 expositores de los diferentes ámbitos requeridos para llevar a cabo un enlace. Ya lo explicaba el organzizador del evento, César del Campo, este mismo sábado a Tribuna. "Este año se ve a la gente más contenta por la Feria".

 

Lo principal es que se reflexione sobre qué estilo darle a la boda. Eso, o tal vez la persona en cuestión prefiera dejarse llevar y acabar accediendo a todo lo que se le ofrezca. Eso va en gustos. Si  decide adentrarse en el maravilloso mundo de los casamientos debe saber que hoy en día existen empresas que se encargan de organizar absolutamente todo, desde el lugar y el catering hasta la decoración y la fiesta.

 

 

También es curioso saber de la existencia del maestro de ceremonias. Una persona que no goza de potestad para casar a la pareja pero que si puede simular que oficia el casamiento mientras lee una presentación personal y emotiva a los novios y sus invitados.

 

Por otro lado, la fotografía y el catering coinciden en ser los sectores con más reclamo de la feria. Tal vez porque resulta llamativo a la vista si se trata de fotos y al gusto, en el caso del catering. Una fotografía artística y personal junto con un vídeo entrañable,  es lo más buscado por el novio y la novia.

 

El catering, sin embargo, consiste en algo más variable y personal. Aunque las tendencias también dictan sus propias reglas y celebrar el banquete en espacios abiertos,  acompañando los cocktails con perritos calientes y fondue de chocolate ha resultado ser de lo más actual.

 

Este tipo de expositores y muchos más son solo algunos de los stand que componían la Feria DeBoda. Agencias de viajes, joyerías, floristerías, alquiler de coches de lujo, hoteles o empresas de papelería encargadas de las invitaciones han clausurado el evento, este domingo 5 de octubre, con buenas sensaciones y un ambiente cargado de parejas ávidas de ideas.