La falta de normativa impide el desarrollo de las empresas de drones en España

 Francisco Mur y Alfredo Martínez

La normativa, de hecho, condicionará el futuro en lo que a desarrollo de aplicaciones se refiere en este campo, en el que las posibilidades son “infinitas”, ha explicado el director de Operaciones de la empresa Sistemas de Control Remoto (SCR S.L.), Alfredo Martínez, en el curso sobre Drones que se está impartiendo en la sede de la UNED en Ávila.

La falta generalizada de normativa en Europa sobre los sistemas tripulados y los drones está impidiendo un desarrollo normal de las empresas, que ven cómo la tecnología avanza a pasos de gigante y los usos militares para los comúnmente denominados “drones” están siendo superados por las aplicaciones en el ámbito civil sin que puedan dar respuesta a la fuerte demanda.

 

Si en Estados Unidos “ya no saben qué hacer para conseguir pilotos, porque la demanda de empleo para pilotos de drones es grandísima” y en Japón fue el Ministerio de Agricultura el que, en el año 2000, promovió la legislación adecuada para poder operar con UAVs (vehículo aéreo no tripulado) en usos agrícolas, en Europa la normativa apenas está avanzada, según ha puesto de manifiesto Francisco Mur, director del curso de verano ‘RPAs, UAVs, Drones’, que se imparte en el Centro Asociado de la UNED en Ávila hasta mañana.

 

La normativa, de hecho, condicionará el futuro en lo que a desarrollo de aplicaciones se refiere en este campo, en el que las posibilidades son “infinitas”, ha explicado el director de Operaciones de la empresa Sistemas de Control Remoto (SCR S.L.), Alfredo Martínez.

 

Con un mercado que “siempre ha sido militar”, el ámbito civil, sin embargo, “va a eclosionar” y ya tiene la tecnología preparada, a falta de contar con la regulación adecuada y siempre teniendo en cuenta que a los expertos no les gusta la palabra “dron”, pues vinculan el término a “juguetes”, de menor tamaño, que pueden encontrarse en las tiendas, frente a sistemas y plataformas que se emplean en usos más avanzados y que reciben las siglas de RPA (Remotely Piloted Aircraft o vehículo aéreo tripulado) y UAV (vehículo aéreo no tripulado).

 

Así, “en poco tiempo”, se podrán ver aeronaves tripuladas de forma remota desde kilómetros de distancia –algo que ya ocurre en el ámbito militar, especialmente en Estados Unidos-, pero también en la agricultura, incluso, para determinar qué zona de un campo es la más adecuada para realizar determinada siembra, o controlar el tráfico de las ciudades o de las carreteras con estos sistemas.

 

El siguiente paso, después de eso, será, según Alfredo Martínez, la “inteligencia artificial”, con el fin de poder, por ejemplo, localizar objetos o personas desde el aire, algo que ya se encuentra en una fase “primaria”, mientras que la segunda fase abordará la normativa, siempre que las Administraciones Públicas aprendan a gestionar este “mercado emergente”.

 

Por el momento, para pilotar un sistema de hasta 150 kilos las pruebas y los estudios necesarios son los mismos que se requieren para obtener la licencia de piloto privado, a lo que hay que añadir la “habilitación”, una vez obtenida la licencia, del fabricante del aparato, para poder operar con él.

 

No obstante, los sistemas tripulados ya están “tan avanzados” que un avión comercial, por ejemplo, puede rechazar maniobras peligrosas que no estén contempladas, como un “looping”, pero no puede aún esquivar obstáculos que se le pueden poner delante cuando se está volando a baja altura, pese a lo cual saltan las alarmas por este hecho, algo que podría haber ocurrido en el caso del avión de Germanwings, ha opinado Francisco Mur.