La estación de autobuses podría sufrir una reestructuración para mejorar “funcionalidad y aspecto”

Dársenas de la estación de autobuses de Valladolid, en una foto de archivo. TRIBUNA

El espacio es propiedad de la Junta y gestionado por la Asociación Estación de Autobuses de Valladolid, aunque está incluido en el Plan Rogers y por tanto limitado para hacer obras.

La antigua estación de autobuses de Valladolid podría sufrir un lavado de cara más pronto que tarde. Un espacio que lleva casi abandonado a su suerte en cuanto a estética y funcionalidad se refiere casi desde sus primeros pasos -o volantadas-, hace ya más de cuarenta años. Y es que tal y como ha adelantado este martes El Día de Valladolid, el Ayuntamiento ha pedido una reunión con la Junta de Castilla y León para tratar el asunto.

 

¿Por qué con la Junta de Castilla y León? Porque a día de hoy el organismo regional se trata de la propietaria del terreno en el que se encuentra la estación, si bien es la Asociación Estación de Autobuses de Valladolid –formada por los propios transportistas- quien se encarga del correcto funcionamiento de este espacio imprescindible para los vallisoletanos.

 

La cuestión es que estos transportistas llevan tiempo detrás de unas obras que puedan adecuar o adecentar la estación y por ello han urgido al Consistorio a sentarse con la Junta para poder empezar cuanto antes estas actuaciones, que a día de hoy no tienen ninguna fecha, ni cercana ni lejana en el tiempo. La estación está incluida dentro de los planos del llamado Plan Rogers, aquel que gestiona el soterramiento, y por tanto no es fácil hacer que las remodelaciones tiren para adelante.

 

“Hemos pedido un informe urbanístico para saber las posibilidades de intervenir en la estación de autobuses y los cauces que se pueden desarrollar”, ha explicado este miércoles a los medios el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia. “Lo que han planteado los transportistas es hacer algún cambio pequeño en la estación que mejore la funcionalidad y el aspecto”.

 

Y es que en previsión de un posible soterramiento que se lleva retrasando años y años, la Sociedad que gestiona la estación quiere mejorar la estación, pero asegurándose antes de que ambos proyectos no chocan entre ellos. Vamos, que no tendría sentido reformar el lugar si la posibilidad de que este se vaya al traste muy pronto con el mencionado Plan Rogers.

 

“La actuación planteada por la sociedad que gestiona la estación de buses es un conjunto de obras no demasiado elevado y que asumirían ellos mismos. Por eso quieren tener una idea a corto y medio plazo para la rentabilidad de la operación”, siguió Saravia. “Es evidente que a corto plazo no se va a sustituir, lo sabemos todos”, hizo ver el concejal en referencia a que el tema del soterramiento va para largo.

 

¿Pero y cuáles serían los cambios? Saravia no desveló demasiados detalles. “Han planteado cambios en el vestíbulo, en la zona de taquillas, en las dársenas... No es muy importante, pero significativo”, concluyó el edil, quien aseguró desconocer un posible coste.