La Escuela de Ingenieros de Minas advierte de que el gas grisú es "letal" y, en ocasiones, difícil de detectar

La Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía ha explicado que el gas grisú se trata de un gas metano "muy peligroso y letal" porque elimina el oxígeno de la mina existente, y ha agregado que éste se encuentra en la gran parte de las excavaciones del país.

Así lo ha explicado el profesor Carlos Macías, del departamento de explotación de minas de dicha escuela, quien ha manifestado que, a pesar de que las empresas mineras conocen a la perfección las características de este gas y de que las medidas de detección y prevención son "adecuadas", en ocasiones, es difícil detectar la existencia de bolsas de gas grisú.

Esto fue lo que ocurrió en el Pozo Emilio del Valle del municipio de La Pola de Gordón, donde seis personas perdieron la vida por intoxicación tras un escape de dicho fluido. Según detalla Macías, se trata de un gas "combustible, explosivo y asfixiante" porque desplaza el oxígeno, y, en proporciones inferiores al 16 por ciento de oxígeno en el aire, se produce muerte por asfixia o por anoxia.

"Normalmente suele haber gas metano en los techos de las galerías porque tiene menos densidad que el aire; también suele encontrarse en determinadas zonas donde hay fallas y fracturas del macizo rocoso y en algunas bolsas donde se ha acumulado carbón muy pulverizado mezclado con metano", ha detallado Macías, quien ha recalcado que existe en la actualidad un reglamentación de seguridad "exhaustiva".

VENTILAR LA MINA

El profesor ha indicado que, tras el accidente ocurrido ahora los efectivos deben "ventilar" la mina. El objetivo, ha matizado, es conseguir que la atmósfera del yacimiento se "calme" para que pueda entrar la brigada de seguridad y estudiar con detenimiento las causas de lo ocurrido.

"No suele ser fácil detectar la existencia de las bolsas (de gas grisú). En muchas ocasiones se produce un indicio como un pequeño surtidor y en las propias explotaciones los mineros conocen los niveles de este fluido. Cuando se alcanza un determinado punto, hay que desalojar. Yo creo que las medidas son adecuadas pero quizás este gas se almacena en sitios muy aleatorios, en sitios rocosos y, por tanto, en muchos casos es imprevisible detectarlos. Ahora bien, quizás se podría avanzar en estos métodos de detección", ha precisado.