La directiva de Radio Taxi Valladolid se someterá a moción de confianza y dice que no dimite "porque no puede"

A.MINGUEZA

Su presidente, Roberto Merino, asegura que las 117 firmas presentadas en el Juzgado pidiendo la dimisión de la junta “no son válidas”, pero que igualmente promoverán la moción para que, si esta no saliera adelante, se convoquen elecciones en un mes.

Continúan los problemas en Radio Taxi Valladolid. Después de que hace unos días 117 miembros trasladaran un escrito a su propia junta directiva pidiendo su dimisión por estar realizando una “nefasta gestión”, el presidente Roberto Merino ha salido al paso para  responder a sus detractores con varios mensajes. El primero, que ese escrito con las rúbricas presentado también en el Juzgado de lo Mercantil no tiene ninguna validez. Pero no es el único recado que ha querido dejar el máximo dirigente de la agrupación que cuenta con 397 miembros en Valladolid.

 

Por partes. En los estatutos de Radio Taxi queda patente que existe la posibilidad de plantear una moción de censura para echar a la junta directiva, pero no ha sido así como han procedido los 117 taxistas. Según Merino, “simplemente han recogido unas firmas que no cumplen una serie de condiciones”. “Nos hemos reunido la junta directiva con un abogado y nos ha asegurado que no tienen ninguna validez legal”, asegura el presidente, que concreta que las firmas “deberían ir individualizadas y bien ordenadas”.

 

“En el escrito que nos han hecho llegar, proponen que renunciemos en la próxima junta y que allí mismo, en la asamblea, se elija a los sustitutos. ¿Y si nadie se presenta, qué pasa?”, continúa.

 

Ante la pregunta de si teme que se termine por formalizar esta moción de censura y que pueda salir adelante, Merino responde con rotundidad. “Probablemente seamos nosotros los que planteemos una moción de confianza. La cosa es que la cooperativa no puede quedarse sin junta directiva, no es por otro motivo”. El máximo dirigente de Radio Taxi se mostró seguro de que, en caso de hacerse dicha moción de confianza, “salga adelante sin contratiempos”.

 

Es ahí donde Roberto Merino pretende hacer un alarde de responsabilidad. Las cuentas de 2013 de Radio Taxi Valladolid no se encuentran aprobadas y están pendientes de una auditoría para poder salir adelante, con lo que ahora mismo la situación se encuentra atascada.

 

“Tenemos pendiente esta auditoría de cuentas para explicarlas y dejarlas claras, porque parece que nosotros el pasado mes de junio no lo hicimos bien y no fuimos capaces de aprobarlas”. Ahí está el lío, y es que Merino no quiere dimitir dejando unas cuentas sin aprobar. “La cooperativa maneja un volumen muy alto de negocio y que de repente se vaya la junta directiva y no quede nadie aquí supone que esto se colapse y deje de funcionar”, asegura.

 

NO REELECCIÓN

 

Ahí entra el punto clave para Merino, que tiene claro que en las elecciones de abril de 2015 no se volverá a presentar como candidato. “No estoy dispuesto, visto el volumen de la cooperativa, a que me estén tocando tanto las narices. Lo hemos hablado la junta directiva y no tiene sentido. Si hubiera que dimitir ahora mismo, lo haríamos, pero no podemos irnos con las cuentas sin aprobar”. En todo caso, todo dependerá de los resultados de la auditoría solicitada para los números de 2013. “Nosotros habríamos dimitido, pero han sido ellos que no han aprobado las cuentas”.

 

Y visto todo el entramado que sufre estos días Radio Taxi, ¿cuál es la “nefasta gestión” que acusan los 117 firmantes a su presidente? “Hay algunos temas. Por ejemplo, hace poco firmamos una franquicia de explotación de gas con Repsol butano. No pudimos someterlo a asamblea porque nos pidieron máxima discreción. La junta se reunió, vimos que podía ser rentable y firmamos el acuerdo por tres años. No supuso una inversión para la cooperativa, pero como no se sometió a voto dijeron que estábamos ocultando información, con lo que mandamos una carta informándoles, pero aún así nada”, sigue Merino.

 

Pero hay más. “En 2012 la Junta de Castilla y León nos obligó a cambiar el luminoso del taxi porque no cumplía las especificaciones técnicas. Lo votamos en la asamblea y se compró un modelo válido para todos los que quisieron. Salió a un precio razonable, pero nos acusaron de que había subvenciones y no las solicitamos”.

 

Sumado a otros problemas con el cobro de tarjetas o unas acusaciones en las que el presidente supuestamente trabajó un día que tenía libre –él lo niega rotundamente y dice que pronto denunciará-, hacen el centro de las iras de los taxistas. La cuestión es que el lío de Radio Taxi sigue vigente, y no tiene pinta de solucionarse a corto plazo.

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