La Diputación ampliará de 40 a 108 municipios la recogida de aceite vegetal e instalará 235 contenedores

La Diputación de Valladolid ampliará de 40 a 108 municipios la recogida de aceite vegetal de uso doméstico, para lo que la empresa encargada del mismo, que renovará este lunes el contrato, instalará 235 contenedores nuevos.

Este servicio se comenzó a prestar a 40 municipios de la provincia de más de 1.000 habitantes en septiembre de 2010 a través de la empresa Procesadora Gallega de Alimentos, S.L, que no ha cobrado por esta labor, en la que se beneficia del aceite recogido, para lo que instaló 109 contenedores en estas localidades -para lo que se fijó un ratio de un contenedor por 1.000 habitantes aproximadamente-.

  

Mediante este contrato se han recogido 94.810 kilos de aceite desde su inicio en 2010, cifra a la que se ha llegado tras el aumento progresivo de las cantidades que se han depositado en los contenedores. Así, en el primer semestre de 2011 se recogieron 9.705 kilos, mientras que en el mismo periodo de este año se ha llegado a los 26.380.

  

Una vez finalizado el periodo de vigencia de este contrato, el Consorcio Provincial de Medio Ambiente ha llevado a cabo un nuevo procedimiento de contratación en el que ha resultado adjudicataria de nuevo la misma empresa.

  

El nuevo contrato, que se firmará este lunes, 2 de septiembre, tendrá una vigencia de dos años, prorrogables anualmente por mutuo acuerdo de las partes, sin que la duración total pueda exceder de cuatro años.

 

CONDICIONES DEL NUEVO CONTRATO

  

El coste anual del servicio será de 10.000 euros, lo que permite la ampliación de municipios y además todo el mantenimiento de los contenedores instalados, ha explicado el diputado delegado del Servicio de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Máximo Gómez, quien ha destacado la buena acogida del servicio y la cada día "mayor" sensibilización de la ciudadanía en el reciclado.

  

Entre las prestaciones del contrato está la instalación de 235 contenedores en 108 municipios, entre los que también se encuentran localidades de menos de 400 habitantes, todo ello sin coste alguno para los ayuntamientos.

  

El contrato incluye la recogida, transporte y, en su caso, almacenamiento de este aceite con una frecuencia de 15 días en los municipios con más de 1.000 habitantes y de un mes en el resto, según han informado a Europa Press fuentes de la Diputación Provincial.

  

De la misma forma, la empresa se encargará de la limpieza, conservación y mantenimiento de los contenedores, su sustitución en caso de deterioro, golpeo o rotura así como la limpieza de los espacios donde se ubiquen y su entorno más cercano.

  

Todos los ayuntamientos en los que se desarrolle este servicio se tienen que haber comprometido previamente a prohibir la instalación en su localidad de otros contenedores de recogida de aceites vegetales diferentes a los que se implanten por la empresa adjudicataria durante el periodo de vigencia del contrato.

 

RECICLADO Y APROVECHAMIENTO

  

Entre los objetivos de este servicio está promover la recogida de aceites vegetales usados (aceites de cocina) en las casas familiares de los municipios de la provincia de Valladolid para que se incorporen de nuevo a la cadena productiva, de manera que puedan emplearse en la producción de biocombustibles, jabones, productos de cosmética, abono orgánico, lubricantes, velas, pinturas o barnices.

  

De forma paralela se trata de incrementar el nivel de recogida de aceite vegetal usado, minimizando los efectos ambientales que conlleva el vertido.

  

Verter el aceite vegetal usado al fregadero o al inodoro es una práctica "anti-ecológica", ha señalado el Consorcio Provincial de Medio Ambiente, que ha incidido en que este producto comestible es difícilmente biodegradable y tanto el de girasol como el de soja, el de oliva o el de maíz forman en los ríos una película difícil de eliminar, lo que afecta a la capacidad de intercambio de oxígeno y altera el ecosistema.

  

En todos los hogares se generan cada día restos de aceite vegetal usado y, normalmente, estos residuos, una vez que han perdido su utilidad culinaria se vierten por los desagües domiciliarios y terminan en cauce público. El aceite se adhiere al desagüe y daña la red de saneamiento, complicando la recuperación de aguas residuales en las depuradoras.

  

Además, si finalmente llega a los ríos, crea una capa que reduce el oxígeno y puede provocar la muerte de los peces. En cambio, si se recoge en contenedores similares a los de papel, vidrio o envases, el aceite se puede aprovechar en la fabricación de jabones y productos de cosmética e incluso para la producción de biocombustible.

  

De esta forma, entre los beneficios del reciclaje del aceite vegetal usado están la contribución a la conservación del medio ambiente, su aprovechamiento en la fabricación de otros productos y la disminución del consumo de combustibles fósiles al producir biodiesel, que reduce las emisiones producidas por los procesos de combustión y se degrada totalmente de manera natural.

  

Frente a estos beneficiios, no reciclarlo tendría las consecuencias ya citadas, sobre todo si se tiene en cuenta que un litro de aceite usado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua y alterar los ecosistemas.