La cumbre hispanolusa se deja en el tintero la línea Aveiro-Salamanca, el gasoducto por Zamora o la autovía a Bragança

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su homólogo portugués, Pedro Passos Coelho.

Las cumbres entre España y Portugal pertetúan en sus agendas reivindicaciones claves para las provincias fronterizas que no son atendidas a pesar de llevar años planteándose. La presión y propuestas por parte de organizaciones transfronterizas se topa con reiterados incumplimientos.

Dentro de unas semanas se celebrará una nueva edición de la cumbre hispanolusa en la que, de manera anual, España y Portugal ponen sobre la mesa proyectos comunes. La cita ha recuperado bríos con Rajoy y Passos Coelho como jefes de los respectivos ejecutivos, pero la realidad es que la cumbre está lejos de ser eficaz, al menos, en algunos temas que atañen a las dos provincias fronterizas de Castilla y León, Salamanca y Zamora. El problema, que son numerosas las propuestas, reivindicaciones e incluso materias en las que hay acuerdo que repiten cada año en la agenda porque no se han atendido.

 

En los últimos años son muchos los temas que han ido a la  Comisión Hispano Portuguesa para la Cooperación Transfronteriza, el órgano que se encarga de diseñar la agenda que tratarán los dos países en la cumbre entre sus dos ejecutivos. De hecho, en los dos últimos años (2013 y 2014) se solicitó la participación de la Red Ibérica de Entidades Transfronterizas, una organización que agrupa a entidades de toda la frontera, de Galicia a Andalucía, y que representa a numerosas localidades empezando por las capitales.

 

 

Esta interlocución sirvió para poner sobre la mesa numerosas cuestiones que, vistas directamente desde el territorio, atañen a las condiciones de vida y el desarrollo en las zonas de frontera. Sin embargo, muy pocas han salido adelante con el perjuicio para los ciudadanos de uno y otro lado de la frontera hispanoportuguesa que habitan en comarcas fronterizas. En estos años, se ha logrado poner en marcha un tren de calidad entre Vigo y Oporto y establecer un sistema claro para el pago de los peajes que puso en marcha Portugal. Y también se ha dado el visto bueno a un centro de coordinación de emergencias y recursos sanitarios que todavía no es efectivo. Y poco más.

 

Fuera se han quedado cuestiones vitales para la provincia de Zamora como las conexiones por autovía hacia Bragança, fundamentales para la salida hacia el Norte de Portugal y Oporto, un mercado importante para el turismo y el comercio. Es una reivindicación que han enarbolado todas las instituciones y partidos políticos y que no se ha traducido en avances para los que, quizás, haya que esperar a 2016.

 

En el caso de Salamanca tampoco ha servido para que algunas reivindicaciones históricas tomen velocidad. Aunque se insistió en 2013 y 2014, no ha sido hasta finales del año pasado cuando se ha dado el paso para que se licitase el contrato para el último tramo de la A-62 en Fuentes de Oñoro. Y la electrificación de la línea férrea hacia la frontera también ha recibido impulsos. Pero a cambio se quedan fuera muchas otras propuestas como el puente internacional de Masueco, la recuperación de la línea férrea entre La Fuente de San Esteban y Pocinho (que funciona en el lado portugués) o la mejora del tren Lusitania, en el que los cambios se han limitado a variar su recorrido y del que se pide modernizar la línea.

 

 

SALAMANCA Y ZAMORA

 

En Salamanca, una de las peticiones que no se han atendido es apostar definitivamente por la conexión ferroviaria de mercancías entre Aveiro y Salamanca. Esta línea tiene todas las bendiciones de la Comisión Europea, que la contempla entre sus ejes prioritarios en la Red Transeuropea de Transportes y también en la financiación. Esta es una de las exigencias de la RIET, que lo ha planteado para esta edición de la cumbre hispanolusa. Sin embargo, el proyecto está atascado en el lado español, como otros muchos, porque Portugal ya ha establecido que dará impulso a eta conexión.

 

El caso más paradigmático en Zamora es el del gasoducto de interconexión entre Portugal y España y que tiene previsto su trayecto por la provincia. Fue precisamente en una cumbre celebrada en la ciudad en 2009 cuando salió a la palestra por primera vez. Y desde entonces han pasado seis años sin que se haya producido avance alguno a pesar de que volvió a estar en la agenda y conclusiones en la de 2014. Ni siquiera los planes de Portugal, España y Francia para impulsar las interconexiones energéticas al calor de las recomendaciones (y de la financiación) de Europa ha conseguido sacar el proyecto de la indefinición: cuando hace unos meses los tres países hablaron de las interconexiones, solo sacaron a colación las líneas eléctricas y de gas hacia Francia, nada de la de Portugal por Zamora.

 

 

PETICIONES COMUNES

 

En la misma situación está la petición que se hizo para establecer una zona libre de peajes para que los habitantes que viven permanentemente en las zonas afectadas, sean españoles o portugueses, y necesiten usar estas autovías de pago para moverse lo puedan hacer libres del pago. Lo mismo ha ocurrido con la plataforma única de Correos, la coordinación entre Guardia Civil y Guardia Nacional Republicana, los planes para la mejora de la movilidad laboral o una tan importante como la eliminación del 'roaming', que parecía conseguida y a la que Europa ahora da marcha atrás. Así, una veintena de medidas que se repiten cada año en la agenda porque siguen sin aprobarse. Este miércoles se ha reunido en Cáceres la Comisión Hispano Portuguesa para la Cooperación Transfronteriza y habrá que ver si de esa reunión ha salido la decisión de que algunos temas repetidos vuelvan a ponerse sobre la mesa.