La cocina internacional puja al alza en Valladolid

Rodrigo Herrero, en su restaurante HQ de la calle Macías Picavea. A.MINGUEZA

Rodrigo Herrero, a sus 25 años, abre este viernes las puertas del restaurante HQ de comida internacional. “Otras culturas nos pueden enseñar muchísimo”, asegura.

RESTAURANTE HQ

 

¿El qué? Comida internacional. Americana, japonesa, china, vegetariana, coreana, española...

 

¿Cuándo? Apertura oficial este viernes, 26 de febrero.

 

¿Dónde? Calle Macías Picavea 7, junto a la Plaza de Cantarranas en Valladolid.

 

¿Cómo? Se puede reservar por teléfono. 983 18 12 99

No tiene cresta, tampoco está casado con Cristina Pedroche, pero sí lleva algo del ‘gamberrismo’ del afamado chef David Muñoz. Y sobre todo muchas ganas de traer la cocina extranjera más original al corazón de Valladolid. Rodrigo Herrero, natural de Medina del Campo, ha decidido lanzarse a la aventura de los fogones internacionales, y quiere hacerlo a base de “sorprender” al cliente sin que este se deje la cartera en el proceso. Así las cosas, este viernes abrirá sus puertas el restaurante HQ –de sus apellidos Herrero Quílez-, en la calle Macías Picavea junto a la Plaza de Cantarranas, con la intención de “enseñar” todo lo que pueden aportar los platos de Brasil, México, Japón, China o la comida vegetariana.

 

“Lo que hay en España está bien, y de hecho es la cocina que más me gusta, pero la de fuera nos puede enseñar mucho, nos puede sorprender”, dice el joven cocinero, de 25 años, quien lleva en esto de la cocina desde los 16 años y que ahora busca una oportunidad en la hostelería de Valladolid. Desde luego, la variedad de sus platos hace pensar que quienes se decidan a entrar a su espacio gastronómico no se arrepentirán. ¿No se lo cree? No hay más que echar un vistazo a la carta.

 

“Puntillitas gaditinas potenciadas con lima, patatas bravas con chipotle mexicano, arroz mar y montaña, pan gua bao al vapor con panceta lacada y salsa pekinesa, fingers de pollo especiados...”, describe Herrero en una lista interminable de platos y sabores de todo el planeta, aunque sin descuidar lo de la tierra. “Hamburguesa de rabo de toro, tarta de queso asturiano...”, sigue. Todo ha sido cuestión de ir picando de diferentes lugares.

 

Y es que su paso por muchas ciudades españolas como Valencia, Segovia, Cádiz o el del mismísimo restaurante de Martín Berasategui en San Sebastián han dejado huella en este medinense, que por fin se lanza a abrir su propio negocio. Él mismo destaca su estancia en el Parador Valbusenda de Zamora, por Barcelona o incluso en Múnich, que bien le avalan como chef experimentado pese a su juventud.

 

 

“Nos queremos diferenciar en la calidad, el precio además va a ser súper asequible”, presume. “Simplemente lo que a mí y a mi equipo nos gustaría ver cuando vas a otro restaurante”, asegura. Hasta seis personas se encargarán de buscar el éxito en el HQ, en un local decorado de la manera más peculiar y llamativa, en un término medio entre lo clásico de las mesas de madera y lo moderno de paredes con graffitis.

 

IDEA JUVENIL... Y CASERA

 

Y es que la clave que quiere mostrar Herrero en sus platos de noodles con pasta de ciruela fermentada, el arroz vegetariano o la costilla de cerdo en salsa barbacoa es simple; nunca un plato puede dejar indiferente, tiene que tener un toque con el que el comensal se relama y encuentre algo distinto. “Es como hacer un arroz con agua, se queda en algo simple. Si puedes añadirle algo de sabor...”, deja en al aire. Y para eso están los zumos, las especias e incluso las algas, que buscan dar ese gusto en el paladar, de eso que no se encuentra tan fácil en Valladolid.

 

Ahí entra el amplio público al que quiere llegar, claro. Él mismo reconoce que no quiere empequeñecer círculos ni en cuanto a clientela –incluso habrá un espacio recreativo infantil para que los pequeños puedan estar distraídos-, ni en cuanto a precio, ni en cuanto a calidad. Cuantas menos puertas se cierren, mejor. Por no hablar de detalles tan importantes como el hecho de que hasta el ketchup que se sirva en las mesas vaya a ser casero, como todo los demás.

 

“No tiene sentido que intentes vender una idea de una carta innovadora y luego pongas el típico bote de ketchup que te ponen en cualquier lugar”, sigue el de Medina del Campo. “A fin de cuentas es mermelada de tomate y el sabor, si lo haces tú mismo, es completamente diferente”. Ese será uno de los puntos clave del HQ; nada de congelados o precocinados, todo natural.

 

Así se abrirán las puertas este viernes, con una sensación de vértigo pero de ilusión al mismo tiempo. “Lo importante es dar un buen producto”, dice con confianza para un proyecto que comienza cargado de buenas ideas y, sin duda, originales. Y es que la cocina internacional puja al alza en Valladolid.