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La campaña de lo nuevo frente a lo viejo o la necesidad de entendimiento entre unos y otros

Los principales candidatos a ser presidente del Gobierno

Los partidos intentan ampliar voto moderado sabiendo que ganar no garantiza gobernar y con la vista puesta en los pactos. Rajoy vende 'logros económicos', tras rearmarse con Cataluña y el PSOE le acusa de corrupción e inacción. C's y Podemos, venden la novedad.

La campaña electoral comienza este jueves con la incertidumbre de quién gobernará España la próxima Legislatura. Serán quince días en los que todos los partidos tratarán de ganar el voto moderado y el de los indecisos pero sabiendo que ganar las elecciones no garantiza gobernar. Todos, reconocido o no, tienen la vista puesta en los posibles pactos que serán necesarios para conformar un gobierno tras el próximo 20 de diciembre si todo transcurre con la tendencia que van marcando las encuestas.

El PP y el PSOE tratan de marcar territorio en un intento de consolidar el bipartidismo que los sondeos de opinión se empeñan en desmentir. Así ha ocurrido con la precampaña socialista en la que crearon hasta una web en la que confrontaban a Pedro Sánchez sólo con Rajoy y también en el empeño del presidente del Gobierno en debatir sólo con el líder socialista, en un intento de arrinconar a los emergentes.

Sin embargo, los partidos que se presentan por primera vez a estas generales, Ciudadanos y Podemos, venden la novedad confrontándola a lo que ellos llaman la "vieja política" de PP y PSOE, a los que acusan de haber llevado a una parte de la sociedad a la pobreza con sus políticas y sus corruptelas. De hecho, el líder de C's, Albert Rivera, se defiende de la acusación de no haber gobernado nada diciendo que tampoco tiene mochila cargada de corrupción a sus espaldas. Y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha llegado a renunciar a sus propuestas más extremas con tal de conquistar voto moderado, algo que, por otro lado, están intentando ganar todos los partidos con sus virages al centro.


ENCUESTAS

Así lo reflejan las encuestas que, aunque sitúan al PP como primera fuerza política, estiman su porcentaje de apoyos por debajo del 30 por ciento, los sondeos más optimistas otorgan a los populares entre 125 y 130 escaños, a pesar de que éstos digan en privado que sus datos son mejores y pueden sobrepasar esa barrera del 30 por ciento y los 140 escaños. Sin embargo, otras encuestas publicadas esta misma semana, el PP podría caer entre 111 y 115 escaños.

Los sondeos tampoco son muy generosos con el PSOE, al que en algunos casos le dan por debajo de Ciudadanos. De hecho, al menos dos de los publicados esta semana reflejan el sorpasso. En cualquier caso, todos dan a los socialistas por debajo de 100 escaños (ahora tienen 110), en una horquilla que va desde los 78-79 a los 91-95.

El partido de Albert Rivera ha ido ganando apoyos, en especial desde las elecciones catalanas del 27S y algunos estudios de opinión les sitúan como segunda fuerza. La horquilla que reflejan los sondeos es tan amplia que va desde los que le otorgan 52 diputados a los que les dan hasta 84. Los sociólogos apuntan que si logran un 20 por ciento del voto podrán entrar hasta en las provincias que se reparten tres escaños y esto les daría mucha representación.

Podemos parece haberse ido desinflando en estos estudios, aunque sus dirigentes aseguran que no reflejan la realidad. Pero lo cierto es que aparecen con entre un 15 y un 17 por ciento del voto, con lo que tendrían por encima de los 40 escaños.

Con esta volatilidad tan grande en los sondeos de opinión, el panorama es muy incierto porque las probabilidades de gobernar quedan muy abiertas y al albur de los pactos que se fraguen tras el 20D. Por ello, la campaña se presenta como una de las más reñidas de la democracia.

APUESTAS DE LOS PARTIDOS

Los populares han fiado su apuesta a la economía y además de repetir en precampaña sus 'logros' económicos, confían en que sus propuestas para seguir mejorando la economía calen en los ciudadanos.

De hecho, el presidente del Gobierno contraprogramó el debate a tres del pasado lunes entre Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias con un anuncio económico de enjundia para favorecer la creación de empleo fijo, como es la decisión de no cobrar cotizaciones sociales durante cuatro años por la transformación de contratos temporales a fijos.

El PP espera convencer a los españoles con su programa, en buena parte de carácter económico, que Rajoy desgranará a medida que avance la campaña para que tenga más impacto inmediato--no lo ha hecho antes para dejar que se perdieran en el tiempo las propuestas de sus rivales, según fuentes de la dirección popular--, junto con la bandera que enarbolan todos los dirigentes del partido de que "España no está para experimentos", recalcando que ellos son la experiencia, no un partido nacido en un plató de televisión, y que para gobernar España al menos hay que haber sido antes concejal.

Los populares esperan que lo que ellos consideran su positivo saldo en materia económica, tras haber espantado el fantasma del rescate y con la prima de riesgo que incluso puede bajar de los 100 puntos, junto con el 'rearme' de Mariano Rajoy durante las últimas semanas, liderando la respuesta al desafío catalán y al yihadismo radical, sea suficiente para arrinconar los casos de corrupción que les han salpicado a lo largo de toda la Legislatura. Además, el presidente se ha lanzado a por el voto rural, a lugares donde la estructura de los nuevos partidos no le ha dado tiempo a llegar.

Pero el PSOE tratará de equilibrar el peso de esa balanza y de hecho, ya han manifestado sus intenciones en la presentación de su campaña, que han iniciado arremetiendo contra la corrupción del PP y acusando a Mariano Rajoy de haberse "repartido el botín".

Los socialistas dicen ser el único partido capaz de ganar al PP, al que sitúan como primer rival, pero para eso tienen que ser capaces de quedar los primeros o por lo menos, quedarse muy cerca del PP y para ello necesitan recoger el voto que se les escapó a Podemos y que, según los sociólogos, se ha ido trasvasando en parte a Ciudadanos. Por este motivo Pedro Sánchez ataca a Ciudadanos asegurando que junto con el PP son las "dos derechas".

El PSOE echa en cara al Gobierno de Rajoy la "desigualdad" generada durante estos últimos cuatro años, haber reducido los fondos para la Educación, la Sanidad y los gastos sociales, así como el haber empeñado a España dejándola con una deuda de un billón de euros, casi el 100 por cien del PIB.

Por eso, el PSOE no promete bajar impuestos, ya que quiere recuperar el "estado del bienestar" y ha diseñado un plan para crear empleo reduciendo a tres los modelos de contrato (temporal, indefinido y de formación).

Sin embargo, en su debe, arrastran aún el desgaste de la última Legislatura de Zapatero, las cifras galopantes de paro y los más de 350.000 millones que añadió este a la deuda pública. Aún así, han incluido al expresidente Zapatero en la campaña electoral, junto con otras viejas glorias como Felipe González y Rubalcaba.

Rivera ha despegado como figura emergente con un programa que no chirría entre los poderes económicos, aunque en privado algunos empresarios aseguran que aún está un poco verde o que no ha pisado mucho el barro.

Y Pablo Iglesias ha moderado su discurso para ganar voto moderado y ha dejado a un lado propuestas estrella como el proceso constituyente, el impago de la deuda, la jubilación a los 60 años o la toma del "cielo por asalto".