La búsqueda del joven desaparecido en el Pisuerga se reanuda en torno a la isla del Palero

Unidad de la Guardia Civil en labores de búsqueda, esta mañana./ BORIS GARCÍA

Las fuertes corrientes subacuáticas impidieron el viernes una inmersión profunda de los buzos.

La búsqueda del joven de 19 años desaparecido el pasado 1 de abril en aguas del río Pisuerga a su paso por Valladolid se ha reanudado este lunes en torno a la isla del Palero de la capital, según han informado a Europa Press fuentes del Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León.

 

El operativo se ha retomado en torno a las 10.00 horas, y en él participan agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) con una embarcación y una unidad canina, cuatro efectivos de la Asociación de Salvamento y Rescate de Castilla y León con otra embarcación y un helicóptero del Instituto Armado.

 

La operación comenzó el día 1 por la tarde, cuando el Servicio de Emergencias Castilla y León 112 atendió varias llamadas que informaban de que una persona que se había metido en el río Pisuerga a la altura del puente de Isabel la Católica de Valladolid, y había sido arrastrada por la corriente.

 

Posteriormente, los padres de un joven de 19 años denunciaron su desaparición, lo que llevó a pensar de que se trata de él, pues ya hubo de ser rescatado del río en anteriores ocasiones.

 

Según ha explicado el subdelegado de Gobierno en Valladolid, Antonio Martínez Bermejo, la participación de perros expertos en la localización de cuerpos sumergidos permitieron acotar la zona donde se cree que podría estar, ya que la presencia de ramas y restos metálicos bajo la superficie permite suponer que se habría quedado enganchado y no habría sido arrastrado por la corriente más allá de la pesquera de hotel AC Santa Ana de Arroyo de la Encomienda (Valladolid).

 

No obstante, ha recalcado que no existe "una zona concreta" de búsqueda, a pesar de que las indicaciones de los cánidos centraron la búsqueda entre los puentes Colgante y de la División Azul.

 

Asimismo, el subdelegado ha explicado que el pasado viernes los buceadores del GEAS no pudieron profundizar más allá de la superficie, debido a las "fuertes corrientes" subacuáticas que los arrastraban. Además, la escasa visibilidad --no pueden ver más allá de 15 ó 20 centímetros-- supone el peligro de que los buzos sufran un accidente con los hierros o ramajes sumergidos.