La austeridad castellana recorrió las calles de Ávila

Apenas 15 minutos después de que terminara la procesión del silencio en la Catedral comenzaba en San Pedro la procesión del Cristo de las Batallas, que acortó su recorrido por la fina lluvia que comenzó a caer. Pero con esa procesión no terminábamos la noche, ya que al rato comenzaba la madruga, como si un maratón de religiosidad invadiera las calles de Ávila

A las 11 de la noche comenzaba desde la Iglesia de San Pedro la Procesión del Cristo de las Batallas, a pesar de la hora El Grande se encontraba lleno, gente que acababa de ver la Procesión del Silencio, algún con otro nazareno que acaba de terminar sus pasos y daba ánimos a sus compañeros de penitencia, turistas y abulense, de todas las edades.

 

El marco era incomparable: las velas recién encendidas, la muralla iluminada, el frío que comenzaba a aparecer, y como ya viene siendo habitual durante esta Semana Santa no podía faltar la lluvia.

 

Pasos lentos que se iban marcando al son de las campanas que portaban algunos de los cofrades, religiosidad a raudales.

 

Su forma de vestir de negro, algunos de ellos sin el capuchón, con cruces rojas al pecho y cíngulo de esparto denotaban que es una de las procesiones en las que más prima el sentimiento religioso castellano, austeridad y sufrimiento.

 

Algunos de los hermanos llevaban los pies descalzos, por alguna promesa o penitencia. E incluso portaban cruces a los hombros.

 

A pesar de la lluvia decidieron realizar el recorrido, más corto del previsto inicialmente, para ello tuvieron que cubrir las imágenes con el fin de preservarlas.

 

Ya hemos llegado al ecuador de esta Semana de Pasión pero todavía nos quedan muchas procesiones que ver y disfrutar, cada una con su peculiaridad.