La Audiencia de Valladolid confirma tres años al 'Rubio' por tratar de atropellar a agentes de la Benemérita

Fotograma del programa de investigación de La Sexta sobre 'El Rubio'

La Audiencia de Valladolid ha ratificado la sentencia del Juzgado de lo Penal número 1 que condenó a Amancio García Carro ('Rubio') por delito de atentado a una pena de tres años y un día de prisión por saltarse un control de la Guardia Civil en Villamarciel en 2009 e intentar atropellar a agentes del Cuerpo.

En su sentencia, contra la que no cabe recurso, la Sección Cuarta de lo Penal desestima de este modo el recurso de apelación interpuesto por la defensa del acusado, ejercida por el mediático abogado madrileño Marcos García Montes, que había invocado el principio 'in dubio pro reo' tras autoinculparse de los hechos en el juicio Esteban G.B. y asegurar que ese día era él quien conducía el vehículo perseguido, en cuya puerta del conductor fueron hallados restos de sangre con su perfil genético.

Pese a ello, la Audiencia de Valladolid entiende que dicho testigo--en la sentencia de primera instancia se le abrieron diligencias por falso testimonio--se autoinculpó por dos motivos muy concretos, bien a cambio de dinero o porque debía otros favores al acusado, y mantiene que el autor del delito es el 'Rubio' porque éste fue reconocido, sin ningún género de duda, por los dos guardias civiles que participaron en la persecución y que estuvieron a punto de ser arrollados por el condenado.

"En la fecha en que sucedieron los hechos estaba en busca y captura, lo que explica el comportamiento tenaz del acusado, conductor del vehículo, de no ser identificado por miembros de la Guardia Civil y de zafarse de ellos", añade la sentencia confirmatoria de la condena, que recuerda igualmente que el examen de ADN practicado halló también restos orgánicos de el 'Rubio' en varios cepillos para el pelo en el interior del vehículo y en el volante.

LUNA DELANTERA TINTADA

Los hechos se remontan a la noche del día 7 de mayo de 2009, fecha en la que el acusado viajaba en un Mercedes C-63 que se saltó un control rutinario de la Guardia Civil montado en el kilómetro 134,900 de la Autovía de Castilla (A-62), a la altura de la localidad vallisoletana de Villamarciel, al tratar la patrulla de la Benemérita de denunciarle por llevar la luna delantera tintada.

Fue entonces cuando dicho vehículo fue perseguido por la Benemérita, si bien el conductor del mismo hizo caso omiso a las señales de los agentes, que incluso se vieron obligados a disparar al motor. Acto seguido, el imputado se apeó del turismo y prosiguió su fuga por el campo a la altura de la urbanización Panorama, sin que llegara a ser interceptado por sus perseguidores.

La detención del considerado en círculos policiales como el jefe del clan de 'mercheros' que actuaba en las provincias de Valladolid y Salamanca, no tendría lugar hasta el mes de agosto de ese mismo año, cuando agentes de la Guardia Civil, en el marco de la operación 'Atalaya', le interceptaron en la localidad alicantina de Benidorm, donde se alojaba en un hotel de lujo de la ciudad turística levantina en compañía de una mujer colombiana.