La ansiada lluvia llega al campo... y a los cereales

(Foto: Chema Díez)

Los agricultores de la provincia de Salamanca ya barruntan que la cosecha va a ver disminuido su rendimiento pero el agua puede paliar la catástrofe.

El refranero español aplicado al campo recoge dichos que a veces se escapan a la realidad y hay uno que corrobora esta afirmación: "Abril y mayo hacen el año"... o lo que es lo mismo que si en estos dos meses las lluvias 'riegan' los campos de cereales, la cosecha responderá a las expectativas para beneficio de los agricultores.

 

En este 2014, y con un invierno más o menos lluvioso y una buena otoñada (la de 2013), la primavera ha dado la espalda al campo y las lluvias han brillado por su ausencia hasta ahora, perjudicando gravemente a una cosecha de cereales que no ha podido espigar bien, 'ayudada' además por una plaga de hongos derivados de la sequía que fulmina aún más las ilusiones de los productores.

 

Así, y pese a que una parte de la cosecha se perderá (en algunas zonas de la provincia de Salamanca ya se ha estropeado), todas las lluvias que aparezcan a partir de ahora son bien recibidas por un campo deseoso de agua. Y casi como por arte de magia, las precipitaciones han llegado para satisfacción de los productores salmantinos, situación que se prolongará hasta finales de semana, con temperaturas mucho más suaves, que dejarán atrás el calor actual.

 

Ante esta situación, trigo y cebada, los cultivos más perjudicados, tomarán un respiro para intentar que los rendimientos reales a la hora de cosechar sufran el menor recorte posible. Como consecuencia de esta situación de sequía, el Ministerio ya ha informado de que se reunirá cada diez días con las organzaciones para analizar el impacto de la sequía en el campo.