La afición dejó coja a la plantilla del Real Valladolid ante Osasuna

Tan solo 8.527 aficionados acudieron a Zorrilla en una jornada en la que el frío pareció echar para atrás a los seguidores blanquivioletas.

Probablemente no fuera el mejor día meteorológicamente hablando, pero lo cierto es que la afición del Real Valladolid no supo dar el do de pecho este domingo en el crucial enfrentamiento ante Osasuna. El frío –en ningún momento se superaron los 7 grados durante el partido- y un viento no fuerte pero sí constante parecieron echar para atrás las ganas de agarrar la bufanda blanquivioleta y el abrigo, de manera que tan solo 8.527 aficionados se dieron cita en Zorrilla, cerca de un centenar de color rojillo.

 

Y a partir de ahí, en el mismo momento en el que el árbitro diese por comenzado el choque a las doce de la mañana de manera puntual, la grada no supo responder. Simplemente, se quedó congelada. Es cierto que el juego de los de Miguel Ángel Portugal tampoco era la alegría de la huerta, pero en toda la primera parte apenas se escuchó en algún momento a la afición dedicar algún cántico a su equipo.

 

Tan solo en la segunda, cuando el partido ya estaba 0-1 y el Real Valladolid luchaba por rascar al menos un empate, los fieles se dejaron escuchar con algún ‘Pucela, Pucela’ espontáneo.

 

Eso sí, lo que probablemente cumplió con creces la afición es el factor presión al trencilla. Esta vez sí sin discriminar entre primera o segunda parte, los silbidos se escucharon en más de una ocasión cada vez que se interpretaba que Pérez Pallas había tomado una decisión errónea, además de algún ‘fuera, fuera’ después de la expulsión de Marcelo Silva.

Aficionada en el Real Valladolid-Osasuna. A.MINGUEZA