La Academia de Bellas Artes rescata del "olvido” al escultor vallisoletano Antonio Vaquero

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La Casa de Cervantes acoge la muestra del artista de Valladolid con bocetos, esculturas, fotografías y objetos personales de este "rupturista" de mediados del siglo XX.

Dice el presidente de la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid, Jesús Urrea, que la exposición sobre el escultor vallisoletano Antonio Vaquero es “íntima”. Casi como su vida, a menudo desconocida y como su obra, hoy casi relegada. Por eso desde esta institución se ha querido rescatar del olvido a este importante artista vallisoletano con una muestra en la que se intercala obra, bocetos, fotografías y algunos objetos personales.

 

Antonio Vaquero fue escultor de arte sacro, principalmente. Se quejaba de que existía poca clientela en la España de los años 50 y por eso tuvo que consagrar gran parte de su obra al arte religioso. La exposición puede visitarse en la sala de exposiciones de la Real Acedemia, en la casa de Zorrilla, hasta el próximo 8 de diciembre.

 

“Hemos intentado hacer un recorrido cronológico por la obra del artista a partir de la documentación aportada por la familia y por la cesión de algunas piezas de particulares”, dice Jesús Urrea, quien considera a Vaquero “un rupturista de su época” que fomentó “una nueva imaginería”. Entre sus discípulos destacan hoy Ana Jiménez y Leopoldo del Río.

 

El visitante podrá encontrase con algunos bocetos en yeso, aunque sin duda destaca el busto de un adolescente, obra con la que entró a la Real Academia en 1969, o el estudio para la escultura conmemorativa del matrimonio de los Reyes Católicos, ubicada en el Palacio de Congresos de la Universidad. Medalla de Plata de la ciudad, fue amigo del artista Baltasar Lobo, al que esculpió un busto cuando el zamorano solo tenía 13 años.