Konecta deberá recuperar su servicio médico, según un Juzgado de Valladolid

La empresa de telecomunicación, con cerca de 1.400 empleados, decidió eliminar el servicio que existía desde el año 2000.

El Juzgado de lo Social número 1 de Valladolid ha obligado a la empresa de telemarketing Konecta a recuperar el servicio médico propio que había suprimido en 2014, según el sindicato CSI-F, que ha aplaudido esta decisión.

 

El sindicato, en un comunicado recogido por Europa Press, ha explicado que la empresa, con unos 1.400 empleados, decidió suprimir en 2014 el servicio médico propio que existía desde el año 2000, creado por un acuerdo con los trabajadores, para lo que despidió a la médico y una ATS que tenía en plantilla.

 

Ahora, una sentencia del Juzgado de lo Social número 1 de Valladolid ha declarado nula la decisión empresarial, "por ser contraria a derecho", y ha admitido así la demanda presentada por los sindicatos.

 

CSI-F ha valorado la sentencia porque reconoce la obligación de la empresa de respetar las condiciones laborales y los servicios que existían en Telemarketing Golden Line, empresa que Konecta absorbió en octubre de 2013 subrogando el servicio y la plantilla.

 

"LEGÍTIMA" EXIGENCIA

 

Para el sindicato, el fallo avala "la legítima exigencia de los trabajadores de Konecta", de que se mantengan los acuerdos de subrogación, con las mismas condiciones laborales que tenían acordadas con la anterior empresa Telemarketing, tal y como señala el artículo 44 de los Estatutos de los Trabajadores, algo que también reconoce el juzgado, y que la propia empresa Konecta firmó en su día.

 

Los representantes de CSI-F en Konecta han lamentado que ahora, cuando ocurre cualquier "pequeño incidente" sanitario, haya que salir del centro y acudir a los servicios sanitarios públicos o a la mutua Fremap, con la que se ha contratado la externalización del servicio sanitario, cuando antes esos problemas se trataban en el propio centro.

 

En esta línea, ha recordado que resulta "bastante habitual" en una plantilla de unas 1.400 personas y en una actividad de las características de teleoperador, que se generen molestias como afonía, dolores de cabeza o molestias musculares, entre otras incidencias.

 

La empresa alegó causas organizativas y productivas, así como el ahorro de costes, para suprimir el servicio médico propio, y externalizar el servicio, "argumentos que no han servido al juez". En este sentido, CSI-F ha insistido en que el servicio ha pasado de tener una atención médica presencial y asistencial a otra "meramente preventiva", por lo que el sindicato ha exigido a la empresa que mantenga un servicio asistencial en el centro de trabajo, *"sea con personal propio o a través de una mutua".