Katy Perry sorprende en la Super Bowl con Lenny Kravitz y Missy Elliott

Como era de esperar, el espectáculo musical del intermedio de la Super Bowl, celebrada esta madrugada en el University of Phoenix Stadium de Glendale (Arizona), estuvo a la altura de las circunstancias y no dejó indiferente a nadie.

 

La diva del pop apareció en escena a lomos de un gigante león mecánico cantando su éxito Roar, en una versión acortada que pronto se fusionó con Dark Horse y el escenario convertido en un gran tablero de ajedrez.

 

En ese punto se produjo uno de los momentos más impactantes de la noche, con la aparición de Lenny Kravitz para cantar y tocar la guitarra en I kissed a girl, derrochando adrenalina y actitud.

 

Debido a lo milimetrado del show, que ronda siempre los 13 minutos, la sensación de frenesí es constante, como se constató con el medley de otros dos éxitos, Teenage Dream y California Gurls, antes de la aparición de Missy Elliott en Get ur freak on y Work it.

 

Tras varios cambios de vestuario y de escenografía (a toda prisa siempre), el fin de fiesta fue al ritmo de Fireworks, con Katy Perry sobrevolando el estadio en una estrella fugaz.

 

En definitiva, un espectáculo muy medido que aglutinó todo lo que los fans podían esperar, con cambios de vestuario, muchas canciones comprimidas en 13 minutos y trucos escénicos para provocar pasmo entre la concurrencia.