Juzgan en Valladolid a un grupo que introducía cocaína en España procedente de Suramérica

La organización captaba a los correos en la capital vallisoletana. El Ministerio Fiscal solicita un conjunto de penas que se elevan a 54 años de cárcel y multas por importe de 30 millones de euros.

La Audiencia de Valladolid juzga desde este miércoles, 18 de junio, a los cinco presuntos integrantes de un grupo organizado que entre los meses de abril y agosto de 2012 fue desarticulado bajo la acusación de dedicarse a la distribución de cocaína, procedente de Suramérica, dentro de la operación denominada 'Suitcase'.

  

En su escrito de calificación provisional, el Ministerio Fiscal solicita un conjunto de penas que se elevan a 54 años de cárcel y multas por importe de 30 millones de euros.

  

En concreto, la más elevada es la solicitada para el supuesto cerebro, el nigeriano Goodnews G.M.C, alias 'Junior' o 'J', que se expone a catorce años y al pago de una multa de diez millones, mientras que solicita diez años y cinco millones para los otros cuatro encausados, los vallisoletanos Sergio S. del C. ('Cara Perro'), Juan Luis A.P. ('Carpita') y Sara R.M. y la rumana Mihaela A.C. ('Eva'), según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

  

La investigación se inició en mayo de 2012, cuando agentes del Grupo de Estupefacientes de la Brigada de Policía Judicial de Valladolid tuvieron conocimiento de que en esta ciudad se había asentado una organización, dirigida por una persona afincada en Madrid, dedicada a la captación de correos para traer droga de países suramericanos a cambio de una cuantía económica que rondaba los mil euros.

  

La red estaba dirigida, presuntamente, por un Goodnews, residente en Madrid y quien supervisaba todas las operaciones, mientras que la ramificación asentada en Valladolid se componía supuestamente de tres personas, Sergio S, Juan Luis A. y la novia del primero, Mihaela, las cuales iban captando a jóvenes de buena presencia, a los cuales les proponían el viaje. Aquellos que aceptaban las condiciones, eran provistos de pasaporte, billetes de avión y dinero para permanecer en el país de destino durante una semana.

  

La organización estaba creciendo tan rápidamente que en un mes la cúpula de Valladolid, encargada de la captación, pasó a integrarla otra persona más, Sara R.M.

  

Durante los meses que duró la investigación los agentes fueron descubriendo a personas que iba captando la organización y que realizaban viajes a países de Suramérica, (Perú, Brasil, Venezuela y Argentina), donde una vez que llegaban allí, una persona de la organización contactaba con ellos y transcurridos unos días le facilitaban una maleta con ropa preparada para que volviera a España, entregándole el billete de vuelta.

 

SUERTE DISPAR DE LOS CORREOS

  

Durante los cuatro meses que duró la operación, las personas que fueron detectadas como correos o 'mulas' sufrieron toda clase de suerte, hasta el punto de que los más "afortunados", según la policía, fueron detenidos en controles realizados por los agentes del Aeropuerto de Barajas, previo aviso del Grupo de Estupefacientes, mientras que otro fue detenido en Venezuela junto con tres policías de la Guardia Nacional y otro correo, al llegar a Argentina, fue asaltado y le fue sustraído todo lo que llevaba, por lo que fue abandonado a su suerte por la organización.

  

Fruto de la operación policial, los funcionarios actuantes interceptaron a distintos correos una vez llegados a España procedentes de Lima (Perú) y Caracas (Venezuela) y se incautaron en territorio nacional de casi 20 kilos de cocaína valorados en cerca de dos millones de euros en su venta por gramos. Además, otros casi 11 kilos fueron interceptados en Venezuela y Holanda con un valor de 6,3 millones.

  

Además de ir deteniendo paulatinamente desde el mes de abril a los diferentes correos que ejercían las funciones de 'mulas', los agentes encargados de la investigación fueron realizando gestiones con la finalidad de acumular indicios contra los principales componentes de la organización.

  

Así, a principios del mes de agosto, y a la vista de las detenciones que se habían practicado de las 'mulas' por parte de los agentes de la Comisaría del Aeropuerto de Barajas, la pareja que captaba en Valladolid decidió darse a la fuga y se desplazó hasta Madrid con la finalidad de comprar un billete para Rumanía y desaparecer.

  

Sin embargo, ambos fueron detenidos por los agentes del Grupo en Villavieja (Valladolid), momento en el que los agentes comprobaron que el varón tenía vigente un ingreso en prisión por un año por delitos contra el patrimonio. Posteriormente, la policía detuvo a otro varón que formaba parte de la captación.

  

A la vista de las detenciones, la organización cambió el 'modus operandi' y varió las rutas. Además, los detenidos habían proporcionado unos días antes otro correo humano, el cual vendría desde Brasil hasta Holanda, donde sería esperado por el cabecilla, afincado en Madrid, para hacerse cargo de la droga.

  

En esta ocasión se requirió la colaboración de la Policía Holandesa, a través de la cooperación internacional, lo que permitió detener el día 19 de agosto en el Aeropuerto de Schiphol a un varón que transportaba cuatro kilos y medio de cocaína. Al día siguiente se efectuaban las detenciones del cabecilla en Madrid cuando salía de su domicilio en San Sebastián de los Reyes y de la cuarta integrante de la red de captación en Valladolid.