Julio Ares: “Los domingos deportivos en la radio eran de locura, pero de una bonita locura”

El hermano de Javier Ares dedicó veinte años a la información deportiva radiofónica en Valladolid. Primero en La SER y, más tarde, en Antenta 3 Radio, hasta el cierre de esta emisora. Cree que hoy, a pesar de los avances técnicos, no se hace una mejor radio que antes.

LA RÁFAGA.

 

Un sonido. 'El ojo del tigre', la sintonía de 'Al Contraataque' cada día a las dos de la tarde.

 

Un momento: La puesta en marcha de la Frecuencia Modulada de Radio Valladolid Cadena SER, con un partido Getafe-Valladolid.

 

Una anécdota: En una ocasión abrimos el programa anunciando la suspensión del Castellón-Valladolid por inundaciones. Llamó el presidente del Real Valladolid para poder hablar con el delegado de su equipo al que no localizaba para exigirle que no se suspendiera el partido, porque el Pucela no podía pagar otro desplazamiento para ir a jugar a Castellón. Al final se jugó el partido.

 

Una noticia que le hubiera gustado contar: Que España deja de ser Uganda y que el mundo no necesita política.

 

La radio en una palabra: Un veneno.

Fue el ‘san Pedro’ de las ondas al negar hasta tres veces dejarse atrapar por el micrófono y entrar de una manera profesional en el medio. Pero sucumbió al veneno de la radio, influenciado por su hermano Javier, un auténtico maestro de la retransmisión deportiva. Julio Ares cumplió dos décadas, primero, en La Ser y, más tarde, en Antena 3 Radio. La desilusión del cierre de esta última emisora lo apartó casi definitivamente del medio para acercarlo a su profesión de carrera: la abogacía.

 

Enamorado de la radio desde que era niño. “Cuando aún existían los Reyes Magos me trajeron un pequeño transistor que era una cucada, con el que yo escuchaba los deportes de Juan Pascual en La Cope y de José Miguel Ortega en La Voz de Valladolid”, recuerda con nostalgia.

 

Por las tardes se acercaba a la emisora donde trabajaba su hermano Javier, hasta que fue convencido por el antiguo director de la SER, Fernando Machado, y ahí comenzó su trayectoria radiofónica. Fue líder de audiencia en La SER con 'Sport 3' y en Antena 3 Radio con su programa 'Al Contrataque'. Una trayectoria de casi veinte años que terminó con el cierre de Antena 3.

 

Tiene su propia teoría que “nadie se ha atrevido a contar claramente” del porqué de este cierre. “Siempre se achacó a que Antena 3 desbancó a La SES en audiencia y esta la borró del mapa. Yo creo que más bien fue el ansia de poder, del mercantilismo y del dinero. El día en el que José María García, Martín Ferrand y Javier Jimeno deciden echar en un consejo de administración al Conde de Godó, que era el presidente, Antena 3 se dio por extinguida”, asegura sin pelos en la lengua.

 

Habla de su hermano Javier con admiración. “Ante todo somos hermanos y amigos”, dice. Han llevado vidas paralelas en su carrera informativa, que se separaron cuando Julio decide no irse a Madrid, “aquí tenía mi vida y mi familia”, y relanza su profesión de la abogacía.

 

LA RADIO HOY

 

Julio habla sin tapujos, alto y claro. ¿Se hace una mejor radio hoy? “Es una radio completamente distinta, pero no mejor. Se llenan horas de radio, se entretiene  y se factura; algunas cosas tienen mucho mérito como el caso de Javier.  Entonces no teníamos medios técnicos y hoy tienes todo en la palma de la mano para hacer lo que quieras y la gente de los medios no explota bien todas estas posibilidades”, apunta.

 

Recuerda cómo los profesionales del medio vivían por y para la radio, para la noticia y para la exclusiva. “Hoy creo que no es así”. Rescata del olvido cómo eran esas retransmisiones de partidos de fútbol en los que “yo era cómo Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como”. “Hacía un carrusel prácticamente solo. Retransmitía el Valladolid y metía el resto de goles de todos los partidos. Hacías una previa con entrevistas a los jugadores y el balance tras el partido”.  En definitiva, “los domingos era de verdadera locura, pero de una bonita locura”. Quizá siga echando en falta ese veneno que se llama radio.