Juicio este martes contra un entrenador de Piragüismo acusado de abusar de dos alumnas

La Audiencia inicia este martes el juicio contra un entrenador del Club de Piragüismo Racing Valladolid, E.G.S, como autor de sendos delitos de abusos sexuales, uno de ellos continuado, presuntamente cometidos en el mes de septiembre de 2012 sobre dos alumnas que entonces tenían 13 y 12 años.

El entrenador, que desde la denuncia de los hechos cumple prisión provisional, se enfrenta, según el escrito de calificación provisional del Ministerio Fiscal, a una pena de nueve años de prisión por el delito continuado y a otros ocho por el segundo, y en ambos casos al pago de 3.000 euros de indemnización por los daños morales causados causados a las niñas.

 

En el proceso se analizarán hechos acaecidos durante el mes de septiembre del pasado año y que, siempre según la acusación pública, tuvieron su primer episodio cuando E.G.S, en su condición de entrenador de piragüismo y aprovechando que se encontraba en las instalaciones del club, se ofreció a una de sus alumnas, de 13 años, a revisarle la espalda después de que ésta le comentara que tenía algunas molestias.

 

En la revisión, el acusado subió a la alumna la camiseta, le desabrochó el sujetador y le tocó la zona del glúteo para, a continuación, invitarla a que se tumbara boca arriba en la camilla y, con el sostén aún puesto pero sin abrochar, realizarle tocamientos en la parte alta del tórax, junto al pecho.

 

En esa posición, los supuestos manoseos se extendieron a la zona de la tripa y la parte alta de los muslos, momento en que advirtió a su pupila que tenía algo de grasa que con un masaje se podía corregir, siempre que no se lo dijera a sus padres ya que no deseaba tener problemas con ellos.

 

Ya al día siguiente, la menor participaba en un entrenamiento y en un momento dado, cuando ella se tomó un respiro, el entrenador se aproximó a ella y tras golpearla en el glúteo le dijo un "¡vamos niña!", si bien la actitud supuestamente delictiva de E.G.S. con dicha alumna alcanzó su momento cumbre el día 24, fecha en la que había citado a su pupila para una nueva sesión de masaje en la espalda.

 

De nuevo en la camilla boca abajo, con la camiseta levantada y el sujetador desabrochado, siguiendo las indicaciones del procesado, la alumna fue masajeada en la espalda con una pomada, aunque la extrañeza de ésta fue aún mayor cuando, según el relato del fiscal, su entrenador le indicó que tenía que tomarle la temperatura y le introdujo un termómetro por el ano. El masaje no cesó hasta que pitó el termómetro.

 

DESNUDA DE CINTURA PARA ARRIBA

 

Acto seguido, le revisó la zona del coxis y le tocó el glúteo y la parte alta de los muslos, ante lo cual volvió a ofrecerse a reducir la grasa en dicha parte y le efectuó un masaje. A continuación, tras pedirle que se pusiera boca arriba sin la camiseta y el sujetador, cosa que la menor hizo no sin antes preguntarle si ello era necesario, E.G.S. tocó su zona alta del tórax mientras respiraba de forma agitada.

 

Con independencia del caso concreto de esta alumna, que según la acusación pública constituiría un delito continuado de abusos sexuales, al entrenador de piragüismo se le imputan otros abusos sobre una segunda alumna que contaba con 12 años y a la que el 25 de septiembre del pasado año se ofreció a darle un masaje.

 

La niña subió a su habitación, se sentó en la mesa y se levantó un poco la camiseta para que la mirara. El acusado le tomó entonces la temperatura en la axila pero luego, al igual que en el caso anterior, optó por introducir el termómetro en el recto a la pequeña tras pedirle  que se agachara.