Juicio el viernes en Valladolid contra una pareja acusada de vender heroína en el barrio de Pajarillos

Fiscalía pide para ellos una pena de tres años y medio de prisión.

La Audiencia de Valladolid juzga el próximo viernes, día 13 de diciembre, a un hombre de 42 años, Israel M.F, con numerosos antecedentes por delitos contra el patrimonio, y su novia, Irene F.G, de 28 años, acusados de regentar un punto de distribución de heroína en el barrio de Pajarillos.

  

La pareja podría ser condenada a penas de tres años y seis meses de prisión y al pago de multas por importe de 400 euros, según la petición formulada, con carácter provisional, por el Ministerio Fiscal y a la que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas.

  

La denominada 'Operación Pato' culminó el 16 de julio del presente año con la detención de Irene cuando iba a entregar dos papelinas a unos clientes que la esperaban en el Parque Pato, y todo ello gracias al dispositivo en el que colaboraron la Brigada Provincial de Policía Judicial, la Unidad de Intervención Policial y Guías Caninos.

  

A continuación, se procedió a la entrada en la casa de los detenidos, un tercer piso sito en el número 12 de la calle Salud, donde Israel fue sorprendido preparando nuevas dosis para la venta, al tiempo que se intervinieron seis papelinas, dos gramos de heroína en roca, un portátil, dos móviles, numerosos utensilios para la elaboración, anotaciones, armas blancas y varios efectos que pudieran estar relacionados con otros hechos delictivos.

 

COLABORACIÓN VECINAL

  

La 'Operación Pato' fue consecuencia del incremento de delitos contra el patrimonio cometidos por consumidores de sustancias estupefacientes relacionado con un repunte en el consumo de heroína.

  

Este trasiego de toxicómanos y estas ventas de droga, muchas de ellas en presencia de menores, no pasaron desapercibidos para los vecinos del Barrio de Pajarillos, que lo pusieron en conocimiento del Cuerpo Nacional de Policía. Gracias a la colaboración ciudadana se pudo comprobar la participación de los detenidos y se logró la interceptación de papelinas a varios clientes.

  

Los dos presuntos traficantes realizaban viajes a Salamanca una o dos veces al día y regresaban con pequeñas cantidades ocultas en su cuerpo para intentar evitar ser detectados. Después, utilizaban su domicilio para la preparación de dosis e, incluso, para la venta y consumo de los clientes de confianza.

  

Asimismo, usaban como lugar de distribución el mencionado Parque Pato, el cual es una zona ajardinada rodeada de edificios, y utilizada casi en exclusiva por vecinos, donde les resultaba más fácil realizar las transacciones de droga y controlar la posible presencia policial.

  

A lo largo de cada jornada efectuaban entre 20 y 30 ventas, realizando los compradores su consumo en espacios, vehículos y portales colindantes, lo que había generado una grave alarma social en el vecindario.