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Cartel definitivo iberian file

Juicio contra la vecina de Íscar que mató a dos ciclistas en un atropello en Aguasal

Imagen del lugar del accidente ocurrido en julio de 2013.

La vista se celebrará a partir de este martes en el Juzgado de lo Penal número 3 de Valladolid. En el atropello mortal, ocurrido en julio de 2013, fallecieron dos ciclistas de 33 años miembros del club ciclista de Pedrajas. 

El juicio contra Laura S.G. se iba a celebrar los pasados día 3 y 9 de julio de 2015, si bien tuvo que suspenderse y fue pospuesto para este martes y el 18 de febrero debido a que dos guardia civiles se encontraban de vacaciones y no podían testificar.

 

El Ministerio Fiscal y el letrado que representa a las familias de las dos víctimas mortales, que ha sido indemnizadas, consideran a la procesada autora de un delito contra la seguridad del tráfico (artículo 379.2 del Código Penal) y de otros dos de homicidio imprudente (142.1 y 142.2), a los que la segunda de ambas acusaciones añade el de conducción temeraria (art. 380), y, junto con una pena de cuatro años de prisión, interesan la privación del carné de conducir por un periodo de seis años, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

Los hechos se produjeron sobre las 10.15 horas del día 28 de julio de 2013 en el kilómetro 82,894 de la carretera CL-602 Toro-Cuéllar, entre Pedrajas de San Esteban y Olmedo, dentro de Aguasal, cuando ambos ciclistas, Sergio G.H. y Diego G.C, circulaban por el arcén y el turismo Ford Focus que conducía la imputada en el mismo sentido les arrolló por detrás, con lo que ambos jóvenes murieron en el acto.

 

La autora del atropello, de 23 años cuando ocurrieron los hechos y camarera de un bar en Olmedo, se dirigía precisamente de Íscar, donde residía, a la villa olmedana para acudir a su puesto de trabajo y lo hacía, como así sostiene la acusación particular, tras haber pasado la noche de fiesta en su pueblo y haber ingerido alcohol, extremo este último que atestigua el control al que fue sometida por la Guardia Civil tras el siniestro y que arrojó tasas de 0,80 y 0,72 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

 

ALTERACIÓN GRAVE DE LAS FACULTADES

 

De hecho, la acusación pública apunta en su escrito que la conductora circulaba en su vehículo bajo los efectos del alcohol, lo que, en su opinión, mermaba sus facultades psicofísicas "con la consiguiente lentitud de reflejos, reducción del campo visual y alteraciones de la percepción, efectos que limitaban gravemente la aptitud para su manejo del vehículo de motor".

 

Aunque el fiscal entiende que la infractora invadió puntualmente el arcén a la altura de los ciclistas y que, en una carretera con limitación a 90 kilómetros hora, circulaba a una velocidad de unos 100, tomando como referencia el informe de la Guardia Civil, que la sitúa como mínimo en 99,18, el abogado de los dos ciclistas entiende que la marcha que llevaba el turismo era de 150 kilómetros hora -aportará un informe pericial- y por ello solicita a mayores un delito de conducción temeraria.

 

El acusador particular refuerza además la conducción temeraria en la convicción de que la procesada no invadió ocasionalmente el arcén sino que circulaba por él debido a su estado, fruto de una noche de juerga y la ingesta de alcohol, y además a sabiendas de que la carretera en cuestión era muy transitada por ciclistas.

 

Sin embargo, la defensa considera que la procesada no cometió delito alguno y, con carácter subsidiario, entiende que en todo caso su patrocinada pudo cometer una falta de imprudencia con resultado de muerte, que contempla únicamente la imposición de una multa y la retirada del carné de conducir por un tiempo determinado.

 

UN ELIXIR NATUROPATA

 

En su escrito de calificación provisional de los hechos, la letrada justifica las tasas del 0,80 y 0,72 en un elixir naturopata denominado 'Flores Bach', con alcohol en su composición y propiedades tranquilizadoras, que ésta tomó en el escenario de los hechos en el periodo que media entre el doble atropello y el test al que fue sometido por la Guardia Civil.

 

La versión ahora de la conductora, que refiere que su familia regenta un herbolaria y que ella suele tomar este tipo de medicamentos de naturopatía por padecer distintas enfermedades, contrasta sin embargo con su declaración inicial ante el juez, cuando afirmó que tan sólo había tomado un ibuprofeno.

 

La joven, de 23 años cuando ocurrieron los hechos, había estado la noche anterior con unas amigas en Íscar, donde reside, y aunque no bebe por ser abstemia, siempre según la versión de su defensa, se tomó finalmente un par de copas tras enterarse sobre las 05.30 horas de que su anterior novio, con quien había mantenido una relación de diez años a la que había puesto fin tres meses antes, se había presentado en el pueblo en compañía de su nueva pareja con motivo de la proclamación de las reinas de las fiestas.

 

Luego se fue a casa, durmió tres o cuatro horas y tomó el coche para acudir a su puesto de trabajo en un bar de Olmedo, trayecto que sobre las 10.10 horas se vio interrumpido violentamente con el arrollamiento de los dos ciclistas. Asegura además que circulaba a unos 100 kilómetros por hora en un tramo con velocidad limitada a 90 y que, fruto de un episodio de somnolencia, invadió mínimamente el arcén derecho.

 

Por todo ello, su defensora únicamente aprecia, con cáracter subsidiario, la posible comisión de una falta y, además, para el caso de condena solicita que se apliquen a su patrocinada las atenuantes de alteración psíquica, confesión y la disminución del daño a las familias de los fallecidos, a las que remitió una carta pidiendo perdón y que han sido ya indemnizadas por el seguro.