'Juanito' y Alberto Escudero triunfan en la primera novillada del ciclo de San Pedro Regalado

Alberto Escudero y Juan Torres abandonan a hombros el coso de Zorrilla.
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El zaragozano y el salmantino cortaron dos orejas ante un buen encierro de Olga Jiménez y García Jiménez. El gaditano José Ruiz Muñoz, sobrino de Curro Romero, paseó un trofeo.

La primera de la miniferia de San Pedro Regalado fue entretenida. Hubo materia prima, la de los novillos de Olga Jiménez y Hermanos Jiménez, y hubo voluntad, ganas de agradar, condiciones y buenas faenas, la de los jóvenes novilleros que quieren ser algo en el nada fácil mundo de la tauromaquia.

 

Al final los triunfadores fueron el zaragozano Juan Torres Juanito y el salmantino Alberto Escudero, quienes desorejaron a los buenos oponentes que les cayeron en suerte y abandonaron el coso de Zorrilla en hombros. A Juanito –sobrino del matador de toros Ricardo Torres- se le vio oficio. Serias hondas y largas por ambos pitones, de mano baja y traza templada. Se volcó sobre en el morrillo y aunque la espada cayó baja el público que cubrieron un tercio del aforo pidieron con fuerza los dos trofeos.

 

Alberto Escudero, vino acompañado del matador de toros salmantino José Ignacio Sánchez, y de un autobús de aficionados de la peña que lleva su nombre. En el tendido, el torero charro Javier Castaño no perdía detalle de lo que en el ruedo mostraba su paisano.

 

Escudero pechó con el mejor novillo de la tarde, bravo y repetidor se venía de largo. El alumno de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca lo aprovechó en series muy templadas por el pitón derecho y toreras al natural. Faena muy larga, bien construida; de torero clásico que se acompañó de un estoconazo hasta la bola: dos orejas merecidas, y probablemente un puesto en la final, que se celebrará durante la feria de Nuestra Señora de San Lorenzo en septiembre.

 

Una oreja paseó el gaditano José Ruiz Muñoz, que guarda algo de la esencia de su tío-abuelo el monstruo de Camas, Curro Romero. Con gusto con el capote y una buenas serie al natural dejaron la impronta de un novillero que aún tiene mucho que aprender. El público vallisoletano –en su mayoría jóvenes, la entrada era gratuita para menores de 25 años- le premió con un apéndice.

 

El limeño Roca Rey, hermano del matador de toros Fernando Roca Rey y apoderado por Tomás Campuzano, se llevó el garbanzo negro del encierro, por soso y rajado. Banderilleó con pureza y  justificó su inclusión en los carteles. El segundo de la tarde no fue tan claro como sus hermanos; pero el sevillano Daniel Soto estuvo muy firme con él. Bien con el capote y muy voluntarioso con la muleta, consiguió embeber en la franela al de Olga Jiménez y escuchó una ovación.

 

El que abrió plaza, Javier Moreno ‘Lagartijo’, fue al que quizá se le notó más su bisoñez. A pesar de no acoplarse y andar desconfiado, ligó dos series muy templadas por el pitón derecho y se adornó en los remates, ante un noble astado.