'Juana, la reina que no quiso reinar' abre este domingo en Medina de Rioseco la XVIII edición del Fetal

TRIBUNA

En esta nueva edición el público podrá disfrutar de doce montajes teatrales y un encuentro sobre el teatro documento con cuatro de las directoras que participarán en el festival.

La compañía andaluza Histrión Teatro será la encargada de abrir este domingo la XVIII edición del Festival de Teatro Alternativo (Fetal) con el espectáculo 'Juana, la reina que no quiso reinar' que se representará en el Teatro Principal de la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco, a las 21.30 horas, según ha informado la organización

 

Con esta representación se pondrá en marcha la cita teatral 2014 de Urones de Castroponce, Valladolid, que se celebrará desde este domingo y hasta el próximo 30 de agosto. En esta nueva edición el público podrá disfrutar de doce montajes teatrales y un encuentro sobre el teatro documento con cuatro de las directoras que participarán en el festival, como son Ana Zamora, Mercedes Herrero, Lucía Miranda y Paloma Leal.

 

'Juana, la reina que no quiso reinar', de Jesús Carazo, es el "imaginado y emocionante testimonio de Juana I de Castilla", más conocida como Juana La Loca, que será encarnada por Gema Matarranz, elegida mejor actriz andaluza en 2013.

 

Hija de los Reyes Católicos, Juana I de Castilla nació en Toledo en 1479. A la edad de 16 años, la casaron contra su voluntad con Felipe el Hermoso y poco después fue encerrada durante 46 años por la única locura de ser "mujer antes que reina y defender el amor por encima del poder". La importancia de la reina Juana para España es "extraordinaria", señalaron las mismas fuentes.

 

De este modo, gracias a su matrimonio, puro "negocio" de Estado, entra en el reino la casa de Austria y todos sus hijos llegarán a ocupar los principales tronos europeos, el más destacado de éstos es su heredero el emperador Carlos V. La vida de Juana estuvo "llena de sufrimientos y amarguras".

 

Su matrimonio duró "apenas" diez años ya que Felipe en 1506, lo que junto con un "cierto desequilibrio mental" que la reina arrastraba desde la adolescencia provocó que tres años después, su padre Fernando el Católico la encerrase en el palacio de Tordesillas para el resto de su vida.