Juan Carlos Pérez de la Fuente, el informativo radiofónico hecho música

El actual jefe de informativos de Cadena Cope Valladolid y Castilla y León acumula 31 años en este medio, después de comenzar "por casualidad" en un programa cultural allá por 1983.

LA RÁFAGA

 

Un sonido: "Cualquier indicativo de la Cadena Cope, me hace sentirme en casa".

 

Un momento: "Me quedaría con cualquiera de los muchos pasados con tantos compañeros aquí en treinta años en la Cope".

 

Qué noticia le hubiera gustado contar: "Que se acaba la crisis, que todo va muy bien, e incluso que a alguno o a alguno de mis compañeros nos ha tocado el Gordo de Navidad, por ejemplo (ríe)".

 

La anécdota: "Han pasado muchas cosas, pero de las más divertidas, o problemáticas, es que leyendo el informativo en el ordenador se me quedó en blanco y yo también me quedé en blanco, evidentemente".

 

La radio en una palabra: "Frescura, rapidez, inmediatez, estupenda".

Juan Carlos Pérez de la Fuente recuerda con nostalgia cómo era la radio cuando él entró por primera vez a un estudio para colaborar en un programa cultural de música. Ese arranque, en Radio Popular de Valladolid, sería solo el principio de una larga trayectoria que a día de hoy ha terminado con este pasional de las notas como jefe de informativos en la Cadena Cope.

 

Hoy en 'Las Voces de Valladolid' echa un vistazo al pasado con nostalgia, y al mismo tiempo con la ilusión del futuro para la que considera "la mejor profesión del mundo". Y es que para Pérez de la Fuente existe un mundo mejor, también en esta ciudad, en el que se puede formar e informar al oyente, siempre con una canción en el corazón.

 

¿Cómo ha sido la carrera de Juan Carlos Pérez de la Fuente?

 

Yo llegué a Radio Popular de Valladolid en 1981, hace ya 31 años, a colaborar en un programa de cultura que realizaba José David Redondo, un hombre que era un pintor, muy metido en la cultura vallisoletana, que falleció poco después y la experiencia fue tan positiva que me quedé. Empecé a hacer algo más que esa colaboración de cultura, un informativo cultural, un programa musical en Cadena 100, había que relanzar el FM para hacer competencia a los 40 Principales, que comenzaban a pegar, y fue mi introducción, programas musicales durante diez años hasta que llegó Cadena 100, radio fórmula, y después pasé a hacer programas e informativos, una carrera con la que he acabado en la coordinación de informativos de Castilla y León y Valladolid.

 

A pesar de que usted se considera músico.

 

Yo soy músico casi, casi de nacimiento. He estudiado música, me gusta la música, tenía un grupo de folk y otro con el que compaginaba mientras iba estudiando, pese a que al final siempre estaba pendiente de mis estudios musicales. En base a esos conocimientos de tradiciones y música popular, las colaboraciones vinieron por esa rama, para hablar de música folk, hablar de tradiciones castellano y leonesas, hasta que acabó en otra cosa muy distinta.

 

¿Y cómo se definiría Juan Carlos Pérez a sí mismo en el panorama periodístico actual de Valladolid?

 

Como uno más de los que hay en activo en radio, periódicos y televisiones de esta ciudad y Comunidad Autónoma, la verdad es que la profesión ha cambiado mucho. Somos gente que nos deberíamos dedicar a contar lo que pasa, a opinar en muchas ocasiones de lo que pasa, pero desgraciadamente, aparte de eso, que cuando podemos lo hacemos, nos hemos convertido en 'correveidiles', nos limitamos por culpa de la política y los políticos a contar a la gente lo que dice uno, contesta otro y replica otro, que al final no interesa a nadie, pero los periodistas seguimos ese juego. Por ahí mal vamos.

 

Pero en el periodismo no todo es malo.

 

Lo mejor que tiene es que es la mejor profesión que se puede tener hoy día, pese a que no haya trabajo para todos. El periodismo ha sido una de las profesiones machacadas a causa de la crisis, pero sin lugar a dudas somos privilegiados, estamos al tanto de todo lo que pasa en la calle, con información de primera mano, al día, nos relacionamos con todo el mundo al más alto nivel y también al más bajo. Eso te enriquece muchísimo, es lo más positivo de nuestra profesión.

 

 

Radio fórmula, programa, informativos... Habiendo hecho de todo, ¿con qué se queda?

 

Con prácticamente todo lo que he hecho. Menos retransmitir un partido de fútbol, creo que he hecho de todo en la radio. Empecé con un informativo cultural, después uno musical, luego uno especializado de música de importación, 'El Portadiscos', de lo más escuchado en Valladolid en nueve años, estoy convencido. Después información agropecuaria, algo que era desconocido para mí, la verdad es que me encantó aprender y relacionarme con un sector tan importante en nuestra Comunidad Autónoma. Esas cosas te van quedando, gustando, son pequeñas facetas que pasas y te hacen conocer la profesión. Ahora es otra cosa, el puro informativo mucho más encorsetado, pero bueno, está bien también.

 

Volviendo a su vena de músico, entre eso y lo que le gusta el teatro...

 

Pues sí, desde pequeño agarré una guitarra, fui al conservatorio, tuve mis estudios musicales... He tenido la suerte de ese grupo de música folk o popular durante unos años actuando en toda España. Y con el grupo de teatro, comenzó con mis estudios en el colegio Lourdes. Se hizo un grupo de teatro musical al que me enrolé, y no hemos dejado de hacer teatro desde finales de los 70. Esto, claro, me ha afectado para desarrollar la faceta radiofónica. Ponerte en mitad de un supermercado o pueblo a presentar un acto también requiere concentración y el teatro te ayuda para enfrentarte a un público sin que se te noten demasiado los nervios, a comértelo un poco.

 

¿Hasta qué punto ha cambiado la radio en este aspecto a lo largo de estos 31 años?

 

Muchísimo. Hace tantos años, del año 83 la política no era la dueña y señora de toda la información, yo creo que en los servicios informativos se contaban más cosas, y creo que ahora también, pero es cierto que durante muchos años la política es la cabecera de todos los informativos. Si un político dice algo que rechina, abrimos con ello, aunque no interesa a la mayoría de la gente, desgraciadamente. Otras veces dejamos de contar cosas amables, divertidas o que interesan a pie de calle por darle protagonismo a los políticos, que ni se merecen. Por eso me da rabia la evolución de la radio.

 

¿Cómo diría que ha sido la evolución de la propia ciudad en estos treinta años de trabajo?

 

Ha cambiado muchísimo. Físicamente no hay más que darse una vuelta. Vivimos en una ciudad limpia, moderna, que alguno dirá que hago el caldo al Ayuntamiento, pero no es cierto. Por ejemplo, yo soy usuario de autobús y diría que tenemos de los mejores en España. Da un poco de pena ver cómo la actividad comercial se ha echado a perder en la ciudad, con tantos lcoales vacíos o en venta, consecuencia de una crisis desde hace años. Confío en que esto cambiará, ya ha habido otras anteriores y estas cosas han pasado.

 

¿Y socialmente?

 

Valladolid es una ciudad que se tilda de conservadora, yo diría que tranquila, a la gente no le gusta meterse en líos. No creo que sea ciudad conflictiva, no hay nada destacable en cuanto a comportamiento, aunque hay bastante actividad cultural. Me da pena porque Valladolid es una ciudad con mucha iniciativa en este aspecto y no tiene todo el apoyo que podría tener. Algunos casos sí, como la Semana Internacional del Cine o alguna otra cosa más, pero hay colectivos o agrupaciones que se esfuerzan por hacer cosas interesantes que deben costear a duras penas. A Valladolid le falta implicación, apenas nos metemos con nada, somos tan conservadores y tranquilos que queremos que nos lo den todo hecho, y eso tampoco es bueno, hay que moverse un poco e implicarse, eso es lo que les falta a los vallisoletanos.