Joselillo y Castaño triunfan en el festival taurino de Mayorga

Joselillo y Damián Castaño, en Mayorga.

Clemente y Gerardo Rivera se fueron de vacío tras mal uso con la espada.

El diestro vallisoletano José Miguel Joselillo y el salmantino Damián Castaño han sido los triunfadores de un animado festival sin picadores que se ha celebrado en la Plaza Mayor de Mayorga, convertida estos días en plaza de toros. Ambos toreros han cortado una oreja después de dos buenas faenas que fueron empañadas con un pinchazo.

 

Llegaba Joselillo, después de la tremenda paliza recibida en Sangüesa donde un toro le prendió al entrar a matar. El vallisoletano estaba deseoso de reaparecer y puso, como siempre, toda la carne en el asador desde los primeros compases. Buen saludo capotero a un gran novillo de Los Bayones, que fue pronto, humilló con codicia y repitió en las embestidas.

 

Joselillo estuvo muy variado y asentado. Sobre la mano diestra firmó lo mejor de una faena maciza, que tuvo momentos  muy brillantes, con remates muy toreros descargando toda la embestida de su enemigo, de pitón a rabo. Pinchó y dejó una buena estocada y paseó un trofeo.

 

Damián Castaño dejó retazos de su toreo de buen gusto. Muy clásico, el salmantino consiguió meter en la muleta a otro novillo muy manejable. Se gustó Castaño en los derechazos y sobre todo en los remates y en los molinetes. Pinchó el salmantino y luego la espada cayó muy baja, aunque la gente le premió con una oreja.

 

Llegaba a Mayorga el francés Clemente después de su primera temporada como matador de toros. En el saludo capotero dejó impronta de un  buen concepto, con verónicas y delantales muy templados y manos bajas. El novillo, más flojo y de peor condición que sus hermanos, se paró pronto y el galo solo pudo pegarse un buen arrimón. El mal uso de la espada le privó del triunfo.

 

El novillero mexicano Gerardo Rivero, vestido con el traje campero charro, se enfrentó al peor y más serio novillo del encierro. Reservón, se puso muy complicado y al novillero se le notó la bisoñez. A pesar de ello estuvo muy voluntarioso y le robó algunos buenos muletazos, porque el de Los Bayones cuando tomaba la pañosa lo hacía con calidad. Pasó un quinario con el estoque y su labor fue silenciada.