José Miguel Ortega descubre los orígenes del deporte en Valladolid

Imagen de un partido de water polo en el río Pisuerga.

El periodista vallisoletano cerró las actividades del Día Internacional de los Archivos con un Foro Fotográfico en el que documentó pasajes históricos de la actividad deportiva vallisoletana.

Ortega desgranó episodios curiosos cargados de un componente histórico pues fueron la base sobre la que, con el tiempo, se asentaron determinadas prácticas deportivas en Valladolid. Su intervención en el Archivo Municipal recorrió los escenarios donde comenzaron a practicarse disciplinas singulares como aeroestación, aviación, esgrima, hípica, tiro, natación o patinaje, hasta las más convencionales de fútbol, baloncesto, balonmano o boxeo. El impresionante material fotográfico recopilado en sus tareas de investigación sirvió de hilo conductor para conocer esos secretos que guarda la historia del deporte vallisoletano.

 

Por ejemplo, que se empieza a documentar actividad deportiva en Valladolid a mitad del siglo XIX en una ciudad que apenas contaba con 40.000 habitantes pero que era capaz de disponer de un frontón con capacidad para 3.000 personas. No obstante, su intervención arrancó con la aeroestación y esos primeros vuelos en 1859 cuando se utilizaba la plaza de Fabio Nelli como escenario porque allí se podía cobrar por la asistencia. Los nombres del capitán Esteban Martínez o Manuel Herrero, el único aeronauta de Valladolid que en 1920 completó un viaje hasta Roa de Duero, estaban ligados a esa época anterior a la llegada de los aviones. Eso ya corresponde a 1919, con Ferdinand Pascal como precursor en unos años en los que ver volar un avión era todo un espectáculo por lo inusual y la expectación creada de tal modo que la manera de avisar de la celebración de un espectáculo así era por medio de la colocación de banderas en el Ayuntamiento.

 

José Miguel Ortega mostró un cartel de un Raid entre Salamanca y Valladolid y recordó que la ciudad tuvo un primer aeródromo en La Rubia que después se ubicó en San Isidro. Por entonces, Gómez del Barco era uno de los vallisoletanos más activos en el campo de la aviación. 

 

 

Este interesante Foro rescató los orígenes del ciclismo en 1887 aprovechando el escaparate de las ferias de Valladolid y el paseo central del Campo Grande como espacio más utilizado para una práctica deportiva con muchos adeptos entre los que destacaban las figuras de Leopoldo Gómez Sigler y Pío Torres, uno de los mejores ciclistas de la ciudad.

 

Disciplinas como la esgrima, el tiro (con los hermanos Rodríguez Somoza primero y Ángel León después), o la hípica estaban muy ligadas a la Academia de Caballería, formando parte de sus asignaturas. Incluso también se jugó al polo en Valladolid con un equipo de cierto nivel.

 

José Miguel Ortega lleva años sosteniendo que el primer fútbol de España se practicó en Valladolid. No pone en duda la creación del Recreativo de Huelva como club decano y la influencia de las minas de Río Tinto en todo ello, pero Valladolid ya contaba con el Colegio de los Ingleses y esa circunstancia resultó fundamental más tarde en la popularización de este deporte en la ciudad a través del Club Deportivo Español y la Real Unión Deportiva que dieron origen, con su fusión, al Real Valladolid en 1928. 

 

Natación primero en el río y luego en las piscinas Samoa y Deportiva; water polo en el Pisuerga, con el primer partido acreditado el 17 de junio de 1817; pelota que se practicaba en Valladolid desde el siglo XV con unos frontones impresionantes; atletismo; tenis con clubes en la calle Hípica y en el Arco de Ladrillo; Gimnasia desde 1859; Hockey a partir de 1876; incluso hockey sobre hielo en la antigua pista de la Feria de Muestras; piragüismo con regatas entre colegios; boxeo en el desaparecido teatro Pradera. Algunos de estos deportes se fueron asentando y otros desaparecieron por completo aunque hubo especialidades que cuajaron como fue el caso del baloncesto que, con el impulso del Padre Millán, comenzó en 1922 a lanzar sus primeras canastas en patios de colegios como el Lourdes para dar paso a equipos históricos: SEU, Frente de Juventudes o Águilas.

 

Tardó en llegar la pasión por el rugby, deporte imprescindible en el Valladolid de nuestros días, como el balonmano, que primero se jugó en la modalidad de 'once' con equipos pioneros como el San Carlos, antes de dar el paso a su concepto actual.