José María Palomares: “El cambio en el nombre de calles producirá una alteración seria y un gasto económico”

El historiador, al que se le ha encargado el catálogo de calles franquistas, asegura que algunos nombres y símbolos deben ser “interpretados” aunque considera “justificada” la decisión de los que han solicitado el cambio.

“El cambio de nombres en el callejero de Valladolid producirá una alteración seria y un gasto económico importante”. Quien habla es el catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, José María Palomares, encargado de elaborar el catálogo de nombres y símbolos franquistas que la ciudad deberá sustituir para adecuarse a la Ley de la Memoria Histórica.

 

Palomares ha comenzado esta misma mañana su labor de investigación para realizar ese inventario que deberá estar concluido en un mes según una sentencia  del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. La labor del historiador y dominico será la de “identificar a través de documentos municipales, especialmente en los libros de actas de las sesiones del Ayuntamiento y nomenclátores, las calles y símbolos que la Ley de la Memoria Histórica exige cambiar”.

 

No obstante, José María Palomares advierte que muchas de las calles como Avenida Generalísimo, Plaza de Onésimo Redondo, Queipo de Llano o General Mola ya han sido sustituidas antes de que se aprobara el artículo 52 de la Ley de 2007, y en este sentido dice que “después de la Transición Valladolid es un ejemplo de concordia y armonía que es precisamente lo que pide la Ley”.

 

Dice el dominico que muchos de los nombres de las calles deben ser interpretadas. En este sentido habla de las céntricas vías Italia y Alemania. “Son países que pasaron del fascismo a la democracia y que porque hoy sean Repúblicas democráticas no deberían ser eliminadas del callejero. Además se olvidan de Portugal que también apoyó a uno de los bandos durante la Guerra Civil”. No obstante, José María Palomares dice que la “división de opiniones está justificada” y que entiende a los que piden la supresión de todos los símbolos.

 

DICTAMEN HISTÓRICO

 

La Laureada que luce el escudo de la ciudad es otro de los símbolos sobre el que el historiador hará un pormenorizado informe. “Está claro que fue concedida por Franco el 17 de julio de 1939, pero al mismo tiempo hay que saber que no es una condecoración franquista y que nace en 1811, en la etapa de Las Cortes de Cádiz”. Palomares recuerda que, por ejemplo, la Academia de Caballería recibió también la Laureada, aunque en este caso en 1821.

 

El encargado de realizar el inventario habla de “aceptación cultural” del escudo de la ciudad en algunas instituciones como el equipo futbolístico del Real Valladolid (que incorpora parte de estos símbolos) y el “propio Renault, que en su modelo de 4/4 lucía el escudo en el volante”. Por último, asegura que hay que realizar un “dictamen histórico” para localizar los cambios.

 

José María Palomares no anda sobrado de tiempo. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia establecía un mes para elaborar este catálogo. El historiador asegura no saber si ese plazo será “suficiente” aunque confía elaborar un primer documento con las calles susceptibles de cambio. “En algunos casos, además de la prospección es necesaria una profunda reflexión”, concluye.

 

En un principio el alcalde de Valladolid encargó este trabajo a Teófanes Egido, cronista de la ciudad, quien declinó la invitación por ser especialista en Historia Moderna y no Contemporánea como exige la investigación, por lo que finalmente se optó por José María Palomares, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid y autor de algunos libros como  ‘Nuevos políticos para un nuevo caciquismo: la dictadura de Primo de Rivera en Valladolid’ (1993), ‘La guerra civil en la ciudad de Valladolid: entusiasmo y represión en la capital del alzamiento’ (2001) o ‘El primer franquismo en Valladolid’ (2002).

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