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Joaquín Díaz se viste de oro en el Día más grande de Valladolid

La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, el galardonado Joaquín Díaz y el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero. PAULA DE JUANA
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Los 234 alcaldes de la provincia, además de la ministra Tejerina y el presidente de la Diputación, se dieron cita en el Teatro Zorrilla para el reconocimiento al músico y etnólogo, que recibió la Medalla de Oro.

Valladolid amanecía este sábado con un brillante sol en el cielo. No era para menos, tratándose del Día de la Provincia y teniendo en cuenta que todo un coloso de la cultura como Joaquíz Díaz iba a recibir la Medalla de Oro de la Diputación. Una distinción que acabaría brillando bajo los rayos del astro rey que reinaba en una ciudad con historia.

 

“Cabe recordar que la Medalla de Oro ha sido otorgada por unanimidad”, comenzaba el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, antes del comienzo del acto en el Teatro Zorrilla. Un escenario ideal para el reconocimiento de un personaje que siempre ha destacado por su apoyo y desarrollo de la cultura..

 

“Joaquín es el gran guardián de nuestras tradiciones, y en ese sentido a mí me parece que todos le debemos muchísimo respeto por su labor fundamental tanto desde el punto de vista del folclore como desde el de la etnografía, es decir, para toda la cultura popular”.

 

“Se trata de un personaje que desde la creación de la revista de folclore en 1980 y la constitución de la fundación ha profundizado en las raíces de Valladolid y de Castilla y León”, concluía Carnero, mientras los 234 alcaldes de la provincia desfilaban dentro del elegante recinto y ocupaban sus asientos. Pero no solo ellos. La ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, no quiso perderse el nombramiento.

 

Pero el auténtico protagonista de la jornada se encontraba sentado en segunda fila del Teatro. Con la veteranía y parsimonia que le dan sus 67 años, suspiraba atento a que llegara su momento mientras tenían lugar los primeros compases del acto. Hasta que le tocó saltar al escenario, literalmente.

 

“Decía Rilke que la verdadera patria del hombre es su infancia”, comenzó el etnólogo su discurso. “Sin duda, este quiso expresar que si fuese posible una patria sin límites ni fronteras, esa sería la creada en la imaginación de los niños y en la ingenuidad de sus primeros años”. Unas palabras plagadas de sentimentalismo y emoción, también hacia su familia.

 

“Ahí estuvo siempre mi madre, de quien aprendí los primeros textos y melodías, y de quien recibí el cariño por esta provincia”, matizó el zamorano. “También quiero acordarme de mi bisabuelo, de quien encontré ya desde mi primera juventud, la pasión por los datos y el interés por la documentación en Valladolid, Palazuelo, Viloria, Mojados, Íscar y Olmedo”. El recinto, lleno a rebosar, se hizo escuchar en una explosión de aplausos.

 

Una vez entregada la Medalla de Oro, impuesta por el propio Jesús Julio Carnero, quedó claro que Valladolid, en Días como el de este sábado, tiene una gran historia en su Provincia.

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