JIM no da con la tecla del once

Las lesiones y el hecho de que el Pucela no termine de encontrar su juego han provocado que el técnico alicantino solo haya repetido alineación una vez en ocho jornadas.

Juan Ignacio Martínez no termina de verlo claro. Lo piensa mucho, le da vueltas. Incluso reconoce que muchas veces, cuando se va a casa después del entrenamiento, su cabeza sigue en ebullición pensando en el próximo once con el que el Real Valladolid saltará al campo. Es normal, ya que en ocho jornadas de Liga, su equipo tan solo ha repetido la misma alineación una vez.

 

Las razones son obvias, sobre todo la primera. Las lesiones están castigando sobremanera al conjunto blanquivioleta en este arranque de competición, con hasta seis jugadores ingresados en un mismo tiempo en la enfermería, como pudo verse el día de la visita al Camp Nou. Víctor Pérez, Álvaro Rubio, Óscar, Sastre, Manucho, Marc Valiente, Larsson, Ebert... Todos ellos han pasado en algún momento por las manos de los galenos hasta ahora o siguen en ellas. Osorio ha sido el último en unirse.

 

Casi un mes ha pasado desde aquel único día en el que JIM repitiese once. Fue ante el Elche en la cuarta jornada de Liga, después de que Mariño, Peña, Rueda, Valiente, Rukavina, Sastre, Rubio, Bergdich, Óscar, Omar y Guerra consiguieran derrotar al Getafe en la tercera. El técnico decidió que lo que funcionaba no había que tocarlo y así fue. Un mismo once que, por cierto, también consiguió arrancar un punto en el Martínez Valero.

 

Desde entonces y hasta el presente, en las cuatro siguientes jornadas y en las dos primeras, los onces de JIM han sido un carrusel de idas y venidas. Omar a la izquierda, ahora a la derecha. Bergdich de extremo, ahora de lateral. Rubio se lesiona, tiene que entrar Rossi. No convence, le toca a Baraja. Pero se lesiona Sastre, vuelve a entrar el italiano. Y ahora Osorio. Probablemente la defensa y la delantera, con Guerra arriba, han sido lo que menos han variado.

 

Los dos problemas son claros. La marcha del Real Valladolid, sin ser alarmante, no es buena por ahora. No hay mejor síntoma para comprobar que las cosas van bien que la estabilidad, y el Valladolid, por una razón u otra, no la encuentra todavía en su once tipo.

 

UNOS MÁS QUE OTROS

 

En este baile de nombres, que entran y que salen, hay algunos que destacan más que otros en cuanto a minutos de juego se refiere. El que se lleva la palma en cuanto a regularidad, por motivos obvios, es Mariño. El guardameta gallego está siendo una de las revelaciones de la temporada, ha disputado todos los minutos de los ocho encuentros y parece complicado que Jaime pueda arrebatarle el puesto.

 

Otro que está consiguiendo volver a sentirse jugador tras un año algo complicado es Javi Guerra, a quien se espera que el club le ofrezca la renovación más pronto que tarde. El malagueño ha recuperado el estado de forma que demostró en sus dos primeras temporadas como blanquivioleta. Bien claro queda a raíz de que es el delantero referencia de JIM y él ha respondido hasta el momento con cuatro goles.

 

En la defensa también se están manteniendo más o menos los mismos cuatro –Peña, Valiente, Rueda y Rukavina-, con alguna entrada esporádica de Bergdich. El problema llega en el centro del campo y en la zona de tres cuartos. Ebert quizá no está rindiendo lo que se espera de él, si bien es de los que más está jugando con cinco partidos disputados. Óscar tampoco empezó a muy buen nivel, y para colmo terminó por lesionarse de manera bastante inoportuna. Y a partir de ahí, Rossi, Sastre, Osorio, Omar, Álvaro Rubio... Salen y entran según las circunstancias.

 

La sorpresa positiva probablemente sean Bergdich y Baraja, dos comodines de los que quizá no se esperaba tanto a principio de temporada y están sirviendo para el roto y descosido que tiene JIM estas últimas semanas. La conclusión es clara; el parón, pese a cinco jornadas sin ganar, no le viene nada mal al Pucela para recuperar efectivos y, por qué no, ayudar a encontrar el once adecuado de una vez por todas.