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Javier García Peña: “Después de Top Chef, quiero emprender algo nuevo en Valladolid”

Javier García Peña, el concursante vallisoletano de Top Chef. ANTENA3

El concursante vallisoletano reconoce en una entrevista a Tribuna que “pronto ganará protagonismo” en el programa de Antena 3 y que tendrá oportunidad de “demostrar la buena gastronomía castellano y leonesa”.

LAS FRASES:

 

"Me apunté a Top Chef por casualidad, después de ver un tuit de Alberto Chicote"

 

"Tengo en mente un proyecto en Valladolid, volveré allí en octubre"

 

"Pronto podré mostrar en Top Chef la buena gastronomía castellano y leonesa"

 

"Pedro Subijana y José Andrés son dos de mis referentes"

 

"Diría que soy un cocinero con una base muy tradicional, pero me muevo por impulsos"

 

"No sé hacer otra cosa que no sea cocinar, no sería capaz de cambiar una bombilla"

 

"Poco a poco, iré ganando protagonismo en el programa"

 

"En el futuro, me gustaría escribir un libro o hacer un documental sober comida callejera por el mundo"

Javier García Peña tiene un carácter particular. Fuerte, serio, comprometido con lo que hace, y al mismo tiempo cuidadoso y esmerado. Una curiosa receta a sus 34 años que ha terminado con este vallisoletano en el mediático concurso de Antena 3, Top Chef, en emisión todos los lunes desde hace varias semanas en horario de prime time.

 

Amante de la gastronomía de Castilla y León y de Valladolid –“pronto tendré oportunidad de demostrarlo en el programa”, asegura-, cuenta con una amplia experiencia nacional e internacional a sus espaldas. Ha trabajado en ‘La Bodega’ en Seúl, en el restaurante ‘Porto Rubayat’ en Brasil o en el Hotel Riu Palace de Cancún, entre otros tantos lugares, antes de convertirse en propietario de ‘La Candela’ en Valladolid, un proyecto que abandonó para iniciar la aventura de Top Chef. En todo caso, él lo tiene claro: “Pronto empezaré otro proyecto en Valladolid”, dice con aire misterioso.

 

¿Cómo definiría su experiencia en Top Chef?

 

Como un auténtico campamento de cocineros, al final. Más que un concurso, se podría decir que es un intercambio de ideas entre todos los que estamos allí.

 

¿Es Alberto Chicote y el jurado tan temible como se vende?

 

(Ríe) No, no, no. Son estrictos, gente que sabe de lo que te está hablando y que sabe cuándo te tiene que decir si has hecho algo mal y cuando has combinado bien los sabores, pero son como tienen que ser. Al final no te pueden pasar ni una porque todos somos profesionales en ese concurso.

 

Llama la atención saber que terminó en Top Chef por casualidad, ¿no?

 

Tuve una pequeña bronca con mi ex socio en ‘La Candela’ y dejé el gastro bar. Fue entonces cuando vi un tuit de Alberto Chicote y decidí mandar mi currículum con la suerte de que a la hora de llamaron y me dijeron que les gustaba mi perfil. A partir de ahí todo fue súper rápido, la verdad.

 

Parece que lo de ‘La Candela’ no fue buena idea.

 

Mi ex compañero me lió para hacer un bar de tapas el año pasado y la verdad es que la cosa iba bastante bien, pero a partir de ahí tuvimos ciertos problemas y lo dejé para empezar lo de Top Chef. Ahora mismo tengo un par de proyectos, uno de ellos en Valladolid, así que veremos cómo se desarrolla todo. Pronto volveré allí, en principio en octubre.

 

¿Se podría dar un adelanto de este proyecto?

 

(Ríe) No, absolutamente nada por el momento. Todo a su tiempo.

 

¿En Top Chef tendrá ocasión de mostrar o cocinar la gastronomía de Valladolid o de Castilla y León?

 

Sí, sí, voy a poder mostrar un poquito cómo hacemos las cosas en la Comunidad y se va a ver la mano castellana. Además, era importante para mí enseñar que en Valladolid y en Castilla y León hacemos bien las cosas.

 

 

¿Cuáles diría que son sus referentes en la cocina?

 

Muchos compañeros lo son, aunque luego te fijes en los grandes. Me doy cuenta de que la gente joven viene súper preparada y es algo con lo que me he quedado alucinado. En todo caso, y por dar nombres, Pedro Subijana es de los más grandes, y José Andrés también me encanta por la sencillez con la que hace las cosas y lo bien que te lo pinta, te lo peina y te lo emplata.

 

¿Cómo se definiría a sí mismo para cocinar?

Yo diría que vengo de una base muy tradicional pero con delicadeza a la hora de emplatar, aunque también me muevo un poco por impulsos. Según estoy cocinando, pienso que una cosa iría bien con esto, esto y esto otro y lo meto. Ahí es importante la experiencia de haber trabajado en otros países para combinar sabores.

 

¿Cómo nace esta pasión por la cocina, algo relacionado con su Valladolid natal?

 

Aquí tiene todo que ver mi abuela, sí. Es la que me metió el gusanillo en el cuerpo para cocinar, aunque ahí estuvo también mi abuelo, que cocinaba como los ángeles. Yo era mal estudiante, vi que lo de la cocina me gustaba y pensé que quizá fuera ese mi destino. Por eso tiré por este lado. Vas cogiendo gusto a esto y la verdad es que tampoco sé hacer otra cosa, no sabría ni cambiar una bombilla, solo sé cocinar (ríe).

 

¿Le ha parado ya por la calle algún fan para decirle algo?

 

¡Pues sí! El otro día estaba en un concierto y se me acercó un chico que me dijo que veía el programa con su novia y al final me fui a tomar unas cervezas con él, me pareció muy simpático. Aunque de todos modos estos primeros programas todavía no me hago notar mucho, estoy como en la ‘mili’, no dejándome ver mucho por el momento hasta que vea cómo funciona todo aquello.

 

 

¿Entonces podemos deducir que Peña ganará protagonismo en Top Chef?

 

Pues sí, recomiendo que lo veáis porque voy a ir ganando en ese sentido. Las pruebas están hechas para cada concursante, cada uno tiene un perfil completamente diferente y a cada uno nos van mejor unas pruebas que otras. Todos tenemos nuestro momento.

 

Por cierto que otra de sus pasiones es el rugby. Ha estado en el Club de Rugby de Arroyo, ha entrenado a chavales, también en el VRAC... Curiosa combinación con la cocina, ¿no?

 

Sí, lo practico cuando puedo, aunque con el trabajo se hace complicado. Precisamente cuando estaba en ‘La Candela’ sí podía compaginarlo, aunque volvía hecho polvo. Me ha aportado mucho incluso para la cocina, porque supone mucho esfuerzo. Trabajas los fines de semana, mientras los demás descansan, y ese espíritu de sacrificio y de compañerismo te vale tanto para el rugby como para la cocina, es parte muy importante. A mí me gusta mucho decírselo a los chavales, que quince empujan más que uno, y claro, muchos no entienden la gracia.

 

Por último, una de futuro. ¿Cuál es su sueño como cocinero, su máxima aspiración?

 

Precisamente lo digo también en el programa, me gustaría poder dar la vuelta al mundo y hacer un documental, o escribir un libro, cualquiera de las dos cosas, sobre comida callejera. He tenido la suerte de trabajar fuera, he visto muchas cocinas y me apasiona, me parece que es el alma de cada país.