Isco alumbra en la oscuridad del Madrid

El mago andaluz, el mejor del partido frente al Deportivo, es un jugador que justifica el precio de la entrada. Isco, tras un recital de pases en el balcón del área, terminó por encumbrar su buen momento con un gol de bandera.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

REAL MADRID: Casillas; Arbeloa, Varane, Nacho, Marcelo; Illarramendi (Lucas Silva, min.70), Kroos, Isco (Carvajal, min.80), Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema (Jesé, min.85).

  

DEPORTIVO: Fabricio; Manuel Pablo, Laure, Lopo, Luisinho; Lucas (Medunjanin, min.79), Álex, Cavaleiro, Cuenca; Riera (Hélder Costa, min.64) y Borges.

 

GOLES:

 

   1 - 0, min.22, Isco.

   2 - 0, min.71, Benzema.

  

ÁRBITRO: Martínez Munuera (C.catalán). Amonestó a Borges (min.44), Manuel Pablo (min.61), Lopo (min.83) y Laure (min.88) en el Deportivo y a Nacho (min.47) y Arbeloa (min.78) en el Real Madrid.

  

ESTADIO: Santiago Bernabéu.

El Real Madrid enterró la dolorosa derrota sufrida en el Calderón y su convulsa semana a costa de un Deportivo que adoleció acierto y que sufrió los goles de Isco y Benzema; una victoria (2-0) que permite a los blancos seguir en el liderato tras la vigésimo tercera jornada de la Liga BBVA, pese a que su fútbol estuviese muy lejos del brillo que dejó en el mes de diciembre.

  

La redención comenzó con susto del Deportivo, que merodeó la portería de Casillas en un par de ocasiones. Primero fue un descarado Isaac Cuenca, que probó suerte con la zurda, y luego Oriol Riera con un disparo sin éxito desde la frontal. Los gallegos se sintieron cómodos en el primer cuarto de hora y el Bernabéu se debatió entre los pitos y los aplausos.

  

Por ahí pasó el plebiscito de una grada exigente, que no conoce la palabra paciencia. Un termómetro que fue complaciente con la fiesta de Ronaldo, pero excesivamente crítico con su capitán. Cada vez que tocaba la pelota Casillas, la disputa estaba servida. Veinte minutos sin mucho fútbol hasta que un par de larguerazos de Bale y Cristiano hicieron olvidar los dimes y diretes que ha generado la semana.

  

El 'expreso de Gales', acaparador como siempre, destacó por su constancia y el portugués -menos brillante de lo habitual-- no dejó de moverse entre la defensa deportivista. El Depor, por su parte, seguía viviendo del carisma de Cavaleiro, insaciable en el costado derecho, aunque los blancos mejoraban por momentos, sobre todo cuando Isco entraba en contacto con el balón.

  

El mago andaluz, el mejor del partido, es un jugador que justifica el precio de la entrada. Isco, tras un recital de pases en el balcón del área, terminó por encumbrar su buen momento con un gol de bandera. El malagueño la pegó con rosca, imparable para Fabricio, y tranquilizó a los suyos. Un golpeo perfecto que supuso el 1-0 pasados los 20 minutos.

  

Los de Ancelotti no mejoraron su producción pese al gol, pero sí encerraron a un Deportivo que demasiado estaba haciendo para la abultada nómina de bajas que presentó. Bien replegado para no sufrir con Bale y Cristiano, los pupilos de Víctor Fernández enfilaron el túnel de vestuarios con buen sabor de boca y con la sensación de tener al Madrid tan cerca como decía el resultado.

  

El descanso aclaró las ideas de los coruñeses, que volvieron a la carga con un tiro al palo de Celso Borges. El Madrid no había cerrado el partido y ofrecía argumentos a su rival para venirse arriba. Pocos minutos después Riera desvió un lanzamiento que tenía toda la intención del mundo. El Depor olió sangre, pero no fue capaz de hincarle el diente a la presa.

 

BENZEMA SENTENCIA AL DEPOR

  

Pasados los mejores minutos blanquiazules, llegó del debut de Lucas Silva y la tranquilidad un par de minutos después. Benzema, con el rifle preparado, aprovechó una buena asistencia de Cristiano para cerrar el duelo. La candidez de los gallegos y la mala fortuna en ese lanzamiento al palo, dieron paso a un nuevo tanto del francés, el duodécimo en lo que va de Liga, un balón picado que hizo olvidar todos los males.

  

Desde el gol hasta el final, nada de nada. El Bernabéu comenzó a despoblarse con el 2-0 y por culpa del frío. Cristiano -ansioso por celebrar un gol-- se fue con los deberes por hacer, pero con la sensación de que su fiesta ya queda muy lejos para una afición que todo lo perdona a base de goles y triunfos. El de este sábado no fue sobresaliente, pero fue un triunfo a fin de cuentas. Y tal y como bajaban las aguas, es más que suficiente.