Investigan un supuesto maltrato a un detenido en la comisaría de Las Delicias de Valladolid

Imagen de la entrada a la comisaría de Las Delicias, en calle Gerona.

Un senegalés que se hallaba en los calabozos denuncia que un agente le lanzó agua en seis ocasiones con una garrafa de cinco litros. Los compañeros del acusado defienden la versión de que ese agua era para limpiar la celda ante el comportamiento incívico del detenido.

La Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional, con sede en Madrid, y un juzgado de Valladolid han abierto una investigación con el fin de determinar posibles responsabilidades ante un caso de malos tratos del que, supuestamente, habría sido objeto el pasado mes de enero un ciudadano senegalés en los calabozos de la Comisaría de Delicias.

 

Los hechos objeto de las presentes pesquisas, según ha podido saber Europa Press en fuentes del caso, se produjeron en la madrugada del 16 de enero y tuvieron por escenario la celda número 6 de las referidas instalaciones, donde se encontraba preso el senegalés Oumar S, de 36 años e indocumentado, tras haber sido detenido sobre las 02.30 horas de ese mismo día como supuesto autor del hurto de un teléfono móvil.

 

Fue en la toma de declaración al detenido poco antes de las 11.00 horas en Comisaría, en presencia de una abogada, cuando Oumar denunció que horas antes, durante la noche y en la celda que ocupaba, un integrante de la Brigada de Seguridad Ciudadana le había arrojado agua a través de los barrotes, circunstancia que su representante legal se empeñó en que quedara registrada, máxime cuando ella misma pudo comprobar que el denunciante se encontraba empapado y "tiritando de frío".

 

DELITO CONTRA LA INTEGRIDAD MORAL

 

A partir de ahí, las pesquisas internas del incidente por parte de la Jefatura Superior de Policía en Castilla y León, con toma de declaración al agente supuesto responsable, F.M; compañeros de servicio esa noche y el visionado de las cámaras, junto con otras gestiones indagatorias, se han traducido finalmente en la apertura de sendas investigaciones, la llevada a cabo vía Madrid por la Unidad de Asuntos Internos del CNP (atestado 2.081/2015) y la del Juzgado de Instrucción 2 de Valladolid, al que la primera ha remitido toda la prueba practicada por entender que los hechos pudieran ser constitutivos de un delito contra la integridad moral.

 

La principal prueba de cargo contra el agente investigado esta constituida por las grabaciones de dos cámaras de seguridad existentes en los calabozos, una que enfoca el hall y otra el interior de la celda número 6, que reflejan cómo el funcionario, en un lapso escaso de tiempo, entre las 06.00 y las 06.03 horas, arrojó agua hasta un total de cinco veces a través de los barrotes mediante el empleo de una garrafa de cinco litros con la parte superior cortada, para concluir a las 06.11 horas con un sexto lanzamiento de líquido.

 

Las imágenes recogen además al policía y a otro compañero en el momento en que entran en la celda y el segundo de ellos amenaza al detenido con una defensa, aunque sin llegar a utilizarla, hasta que el Coordinador de Servicios entra en escena y les hace salir. También se ve acto seguido al funcionario investigado ante los barrotes del calabozo en ademán de grabar el interior con su teléfono móvil.

 

PARA LIMPIAR LA CELDA

 

En el transcurso de las investigaciones realizadas a instancias primero de la Jefatura Superior y luego de Asuntos Internos, el presunto responsable del maltrato ha reiterado en sus dos declaraciones, primero el mismo día 16 de enero y a posteriori, ya en calidad de 'imputado no detenido', el 4 de febrero, que en momento alguno intentó mojar a Oumar S. y que tan sólo pretendía adecentar la celda, ya que, como así advierte, el preso había hecho gala desde el primer momento de su ingreso de un comportamiento violento y que incluso se había orinado encima y había escupido los barrotes.

 

A ello obedecería el agua lanzada al objeto de limpiar la zona, máxime cuando, según alega el policía, el olor que procedía de la celda era "insoportable" y había llegado a generar las protestas del resto de detenidos de otras celdas. Por ello, arrojó las garrafas de agua tras -asegura- pedir al detenido que se apartara para no ser alcanzado.

 

Niega igualmente haber grabado con su móvil al denunciante y sostiene que su única intención era advertir a éste de que iba a tomar imágenes en vídeo como prueba de su comportamiento agresivo, aunque sin llegar a hacer uso de la cámara.

 

La versión de este último ha sido corroborada por siete funcionarios policiales que esa misma noche se encontraban de guardia y que, de forma unánime, atestiguan además que en ningún momento llegaron a ver mojado al ciudadano senegalés, algo que sin embargo choca frontalmente no sólo con el testimonio de la supuesta víctima sino de la abogada que le asistió el día de autos.

 

Será ahora el Juzgado de Instrucción número 2 de Valladolid el encargado de dilucidar si esa noche la Comisaría de Delicias fue escenario o no de un episodio de maltrato policial, para lo que posiblemente emplazara en próximas fechas al funcionario investigado para que preste declaración en calidad de imputado.

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