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Cartel definitivo iberian file

Investigadores descifran la maquinaria de ataque de las bacterias

Ciertas bacterias, como 'Staphylococcus aureus', tienen la capacidad de desplegar pequeños dardos, un arma biológica que mata a la célula huésped al perforar su membrana. Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL), en Suiza, han desmantelado, pieza por pieza, esta pequeña máquina y han encontrado un conjunto de proteínas que, en desarrollo en el momento adecuado, toman la forma de un espolón

Publicado en la revista 'Nature Chemical Biology', este descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre la lucha contra los patógenos que son cada vez más resistentes a los antibióticos. Para atacar a la célula huésped, el arma debe primero conectar. El mecanismo del agresor es compuesto de siete proteínas que se pliegan sobre sí y se ensamblan en un anillo y estas largas moléculas, con el tiempo, se desarrollan para formar una especie de espolón.

 

El disparador es sólo otra parte de la máquina, un péptido, o una pequeña molécula orgánica, que cuando se expone a las enzimas del organismo huésped, se separa. El balance de la unión se ajusta: las proteínas adoptan una nueva forma, que tiende a un movimiento circular para formar un espolón, que luego atraviesa la membrana de la célula huésped.

 

Ninguna hay reacción química está involucrada en este tipo de armas biológicas, sino que se trata de un fenómeno mecánico, aunque a nivel molecular. Matteo Dal Peraro, coautor de este estudio, también utiliza el término "nano máquina" para referirse a esta herramienta de agresión bacteriana.

 

Los investigadores de la EPFL han trabajado en cepas de 'Aeromonas hydrophila', una bacteria bien conocida entre los viajeros por los trastornos intestinales que causa. En placas de Petri, los investigadores lograron intencionadamente causar la formación de estos dardos, exponiendo de este modo los microorganismos a las enzimas digestivas, y fueron capaces de modelar con precisión cómo cada proteína se reordena de forma dinámica, una vez que el péptido no está, para formar el espolón.

 

Para otro de los autores, Gisou Van der Goot, este descubrimiento abre nuevas perspectivas terapéuticas, por ejemplo en los casos de infección por estafilococos nosocomiales. "Podríamos imaginar catéteres recubiertos con péptidos de sustitución -dice--. "Se podría prevenir la formación del anillo y, por lo tanto, el espolón. Queremos evitar muchas infecciones en los hospitales".

 

La idea es abordar el armamento de las bacterias en lugar de la propia bacteria, algo particularmente atractivo en un momento en el que múltiples resistencias a los antibióticos se están volviendo cada vez más comunes. "Este enfoque tendría la ventaja de no causar mutaciones, y con ello, la resistencia de bacterias patógenas", concluye el investigador.