Inquietud en la Policía Municipal ante la anunciada "reorganización" que puede afectar a los distritos

La Policía Municipal de Valladolid atiende un siniestro.

El concejal Luis Velez reconoce que el modelo de Policía de barrio en Valladolid "está agotado en general" pero niega que los futuros cambios afecten al servicio de proximidad y a las condiciones laborales de los agentes. 

LA POLICIA DE BARRIO

 

En Valladolid, este modelo está dividido en cinco distritos: Delicias (1), Rondilla (2), Parquesol (3), La Rubia (4) y Centro (5)

 

Los turnos de los agentes que atienden estos distritos está adaptado al horario comercial y trabajan una hora más que los policías convencionales: de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 horas de lunes a viernes.

 

Este horario con turno partido, a diferencia del resto de agentes que tiene un turno continuado de 7,5 horas, supone una retribución bruta añadida de 380 euros al mes.

 

La Policía Municipal de Valladolid está representada sindicalmente por CCOO, UGT, SPM y CSIF

Es conocido que el Ayuntamiento de Valladolid quiere introducir cambios en la organización de la Policía Municipal y este viernes mantendrá una reunión con Jefatura, responsables de distrito y sindicatos para abordar esas modificaciones que pretende integrar a principios de año.

 

La inquietud en el cuerpo de agentes locales dirige su mirada hacia el modelo de Policía de barrio y la distribución en distritos actual que seguramente pueda sufrir variaciones, aunque el concejal de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento, Luis Velez, matiza que no significa ni su eliminación ni que los futuros cambios tengan repercusión en las condiciones laborales y económicas de los agentes.

 

La convocatoria de la reunión de este viernes ha acelerado los rumores sobre las incidencias que puede tener en la organización actual de la Policía Municipal de Valladolid. Pero Velez apunta sus condideraciones: "Estamos estudiando la reestructuración de los barrios y la redistribución de efectivos", asegura sin ocultar su opinión sobre la Policía de Barrio. "Es un modelo agotado en general porque las circunstancias actuales no son iguales ahora que hace veinte años", asegura para poner el ejemplo de los centros escolares cuyas entradas y salidas son controladas por los agentes locales. "Antes, los colegios tenían una jornada partida y ahora la tienen continuada".

 

Para el responsable municipal de la Policía de Valladolid, todas las reuniones de trabajo y contactos que ha mantenido en estos meses, con visitas incluidas a las comisarías de Rondilla y Delicias, tienen como objetivo "adaptar el servicio a la nueva realidad de la ciudad" y descarta que ello suponga la supresión de la Policía de Barrio conceptuada como tal. "No tiene por qué variar, pero sí hay cosas que debemos contemplar". Para ello, Luis Velez pone como ejemplo la distribución del Distrito de Parquesol, "que es muy grande porque también abarca a La Victoria, Puente Jardín y La Overuela".

 

Esto indica la inclinación de los cambios que apunta el concejal con dos premisas muy claras para tranquilidad de agentes y fuerzas sindicales de la Policía Municipal. "Yo siempre he dicho que el objetivo no es ahorrar, sino que el servicio mejore sin que le cueste más al Ayuntamiento y sin perjuicio de lo que ahora está cobrando el agente". Y en esa especie de cuadratura del círculo están también en el pensamiento sindical que no quiere perder derechos ganados en los últimos años.

 

El presidente local y autonómico del sindicato CSIF, Carlos Hernando, es un firme defensor del modelo de Policía de Barrio que su organización defendió y firmó en su momento para su puesta en marcha. "Yo no creo que el nuevo gobierno municipal quiera suprimir la Policía de Barrio porque es un servicio en alza muy valorado por los comerciantes y que aporta cercanía y trabajo a pie de calle muy bien considerado por los ciudadanos", asegura defendiendo el concepto de proximidad que ofrece este modelo y recordando que su integración en Valladolid supuso el reconocimiento de una marca de calidad a través de la ISO 9001.

 

El debate está abierto con las repercusiones que pueda tener en el servicio y las condiciones de los agentes, que no ocultan su inquietud por la dimensión de los cambios anunciados.