Inés Rodríguez: “El Museo de la Ciencia se ha convertido en un referente de cultura científica en la ciudad”

Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo de la Ciencia de Valladolid, en la exposición 'Señores de la Sabana.'

Inés Rodríguez Hidalgo, directora del Museo, hace balance de esta década y se muestra optimista de cara el futuro por las posibilidades que ofrece esta espacio.

Pregunta: Hoy se cumple el décimo Aniversario de la apertura del Museo. ¿Qué balance puede hacer, en líneas generales, de estos diez años?

 

Respuesta: Personalmente es un poco difícil hacer balance de 10 años cuando solo he estado los cuatro últimos. Yo me incorporé a un Museo que ya estaba consolidado y que se había ganado un puesto en la vida cultural de Valladolid y de Castilla y León. Ya había superado la difícil fase de los comienzos, en los que hay un continente magnífico y un contenido que tiene que ser mejorado y que crecer. Me encontré con un proyecto que era una realidad y se trataba de seguir impulsándolo y de mejorar. El balance en general es positivo, en estos diez años hemos recibido más de 920.000 visitas, hemos exhibido 80 exposiciones temporales, 23 programas de Planetario, programado unas 140 actividades educativas y más de 200 conferencias y congresos. Y tengo la sensación de que en este tiempo el Museo es cada vez más conocido y apreciado, y que se ha convertido en un referente de cultura científica en la ciudad.

 

P: Entonces, ¿están satisfechos con el número de visitas recibidas?

 

R: Desde 2009 y hasta 2011, que es lo que conozco, ha habido un crecimiento bastante grande en el número de visitas, lo que supone mayores ingresos y hace que el proyecto sea más viable desde el punto de vista de la sostenibilidad económica. No obstante, en 2012 hemos experimentado una caída en las visitas especialmente en los últimos meses del año. Esta caída es compartida con todos los museos y salas de exposiciones de la Fundación Municipal de Cultura y creemos que se debe, esencialmente, a que la gente prioriza otros gastos. También tiene que ver con que en 2012 hemos cerrado una hora antes a diario y los domingos por la tarde, algo que hemos hecho porque necesitábamos un ahorro en consumos. Por último, la sala grande de exposiciones temporales ha estado cerrada durante tres meses en 2012 porque estábamos ultimando una ambiciosa exposición de producción propia sobre el coche eléctrico, una exposición guiada que limitó también el número de visitas. Sin embargo somos optimistas porque con la exposición estrella que hemos traído para celebrar el décimo Aniversario, Señores de la sabana y otros animales salvajes, así como con las demás actividades conmemorativas, creo que vamos a compensar la caída del año pasado.

 

P: ¿Cómo están siendo estos últimos años de crisis económica para el Museo?

 

R: Uno le echa más imaginación y creatividad, más trabajo, porque se multiplica el tiempo que tienes que dedicar a pedir dinero y a tratar de idear actividades que no tengan coste o un coste mínimo. En cuanto a exposiciones temporales, no puedes cambiarlas con la frecuencia de antes ya que todas tienen unos costes mínimos de alquiler, transporte, montaje, seguros, paneles, publicidad, etc. Por tanto hay que seleccionarlas muy bien, que sean atractivas y que puedan durar más tiempo. Esto no es a coste cero, ya que si cambias con más frecuencia de exposiciones atraes a más público, pero hay que valorar todo.

 

P: Para conmemorar el décimo Aniversario han organizado la exposición Señores de la Sabana y otros animales salvajes, ¿qué contiene esta muestra?

 

R: Ha sido una odisea buscar una exposición que ocupara una sala de 800 metros cuadrados y que fuera asequible en todos los aspectos. Hace años un miembro del equipo estuvo en Valdehuesa, un pueblo de la provincia de León en el que está el Museo de la Fauna Salvaje con la colección privada del doctor Eduardo Romero Nieto. Como sucede muchas veces en el mundo de la caza, surge la afición por disecar las piezas e incluso por intercambiar piezas con otros cazadores de España y de otras partes del mundo. Son personas que además reciben animales que han fallecido en zoológicos y que son donados, como es el caso del león asiático que está en esta exposición de Valladolid y que murió en un zoo de Varsovia. La exposición tiene una primera zona más académica sobre anatomía comparada, hay 15 animales y 15 esqueletos y se plantea un juego, adivinar a qué animal corresponde cada esqueleto. Después se describe el ecosistema de la sabana y se entra en una escena con tres territorios, una charca, una zona árida y una zona de estampida en forma de “Y” que atravesarán los corredores de la próxima Carrera de la Ciencia.

 

P: Al llegar a la dirección del Museo en 2009 manifestó su interés en convertirlo en referente de divulgación científica en la ciudad. Antes ha avanzado que este objetivo se ha conseguido.

 

R: El esfuerzo en estos años se ha centrado en reivindicar que un Museo de la Ciencia es un espacio muy vivo y que no es solo lo que contiene, también lo que hace y organiza. Este Museo tenía ya una tradición de actividades educativas muy importante que se ha mantenido y potenciado en la medida de lo posible, y hemos tratado de estar presentes en temas de actualidad a través de conferencias, mesas redondas y eventos gratuitos que son importantes para que la gente nos conozca y luego vuelva. Otro esfuerzo se ha basado en potenciar la exposición permanente, que es tu patrimonio. Por ejemplo la planta -1 del Museo, de 1.000 metros cuadrados, es prácticamente nueva en estos cuatro años. La Sala de la Energía, la Sala del Agua, la exposición de Lagos Esteparios, La Química a Escena… pese a las dificultades económicas hemos conseguido recabar muchas colaboraciones.

 

P: ¿Qué disciplina científica o qué personaje le gustaría traer al Museo en un futuro próximo?

 

R: Yo soy física y me encantaría que hubiese una Sala de la Física, algo muy tradicional en los museos de ciencia interactivos y que creo es fundamental. Sobre todo física anterior a Newton con palancas, poleas, un puente con clave, péndulos… este tipo de módulos de gran formato muy interactivos. También hay otra cosa posible y muy probable en la segunda mitad del año. Hay un investigador que trabaja en el Instituto de los Materiales de Asturias y en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Estados Unidos), Amador Menéndez, en temas de Nanotecnología. La pérdida de la batería de los móviles se produce en su mayoría por pérdida de calor bajo la pantalla táctil y este investigador ha descubierto cómo se puede aprovechar este calor en forma de recarga de la batería. Es un amigo de la casa y esperamos que nos de una charla en cuanto sea posible. Nos encantaría también que viniera Pedro Cárdaba.


P: Pese a la situación económica, ¿qué retos se plantea el Museo a corto y medio plazo?

 

R: El primero es sobrevivir. En estos momentos hay que hacer mucho ruido y trabajar para buscar cosas atractivas que generen noticias, que te hagan estar presente en los medios y en la vida de la ciudad. También queremos mantener el apoyo de las instituciones y el cariño de la gente. De aquí al final del año quedan muchas cosas por hacer: el concurso de relatos, nombrar a los embajadores de la Ciencia, la jornada Aliados con la Ciencia, una maratón de planetario, un “baby planet”, el Día y la Noche de los Museos, La Noche de los Investigadores, también estamos en un proyecto europeo liderado por la Universidad de Gerona y tenemos en proyecto un ciclo de conferencias de varios temas que se llamará algo así como “martes de otoño con ciencia”. Mientras, se sigue trabajando en la programación de exposiciones, que se hace con muchos meses de antelación. Ahora necesariamente vamos a tener que colaborar más con otros museos e instituciones, aunque antes ya lo hacíamos, ya que será la única forma de sobrevivir adecuadamente.