Ignacio Camacho: “No hay buen periodismo sin buena expresión”

Ignacio Camacho, ya con su galardón. JUAN POSTIGO

El periodista y escritor recogió este jueves el Premio Nacional Miguel Delibes, otorgado por la Asociación de la Prensa de Valladolid, y recalcó la importancia del lenguaje en la profesión.

“Es un honor estar aquí. Uno se da cuenta del ruido que hace y supone este premio con toda la gente que te llama”. Las palabras de Ignacio Camacho, tímidas, minutos antes de recoger el XIX Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes en el Teatro Calderón casi sonaban con miedo, pese a la importancia del galardón. Nada que ver con el escrito que le ha hecho imponerse al resto, con el título de “Almendras amargas”, publicado en el periódico ABC el pasado 20 de abril.

 

“Llevarse un premio así supone un reconocimiento, sí, pero también una responsabilidad. El nombre que lleva obliga a un compromiso de excelencia”, comenzó explicando el periodista y escritor andaluz ante los asistentes. La obra en cuestión, según palabras del propio Camacho, quiso ser un homenaje al por entonces recién fallecido Gabriel García Márquez.

 

“Hace tiempo que no lo leo”, soltó entre risas el protagonista del artículo. “Con esa publicación quise resaltar la pureza de García Márquez, las pocas etiquetas que tenía, su precisión lingüística. Su éxito y penetración se basa en el conocimiento del lenguaje, y eso es lo que quise transmitir”.

 

Ahí comenzó la defensa de Camacho a favor del lenguaje y, por ende, de la profesión periodística. “Ningún periodista tiene excusa para escribir o expresarse mal. Y no solo hablo de aquellos medios como el periódico, también hablo de los que se expresan de manera oral”.

 

“Muchas veces nos falta mimo con el idioma, y a eso las audiencias son sensibles, incluso quisquillosas, como con las erratas. Eso es algo que no nos podemos permitir”. En todo caso, Camacho se mostró pesimista con el presente pero optimista con el futuro.

 

“A día de hoy se ve que la situación está mal. Hay dos crisis, la general, de sistema, y la específica de la profesión derivada de los nuevos usos sociales y tecnológicos. En todo caso siempre harán falta representantes cualificados para comunicar”, concluyó.