Historias del ciclismo: Valladolid y La Vuelta a España

A pesar de que este 2016 el pelotón no para por la provincia, desde casi sus orígenes la ciudad del Pisuerga ha estado ligada a la gran ronda nacional


 

Uno de los mayores eventos deportivos que puede albergar una ciudad mediana, por repercusión mediática y pasión despertada, es el de albergar la salida o la llegada de la Vuelta a España. Esta prueba seguida por millones de personas en el país y con una relevancia internacional reservada a pocos deportes sirve como escaparate para las villas que tienen el honor (y que pagan por ello) de contar con la presencia del pelotón. 

 

Y Valladolid, a pesar de que en la edición 71 de esta Vuelta 2016 ha salido del mapa, puede presumir de una larga relación con la prueba y de poder contar algunas historias únicas que vinculan la ciudad con el deporte de la bicicleta.

 

La última vez que el gusano de colores paró en la ciudad fue en 2012 (en 2015 Medina del Campo fue salida de una etapa hacia Ávila) con Contador luciendo el maillot de líder. Aquel año venció en la recta de Isabel la Católica, en un sprint realmente igualado frente al británico Ben Swift, el ciclista italiano Daniele Bennati.

 

En 2010 Valladolid también pidió protagonismo. Primero con una contrarreloj en Peñafiel, y al día siguiente con la salida de la etapa Valladolid - Salamanca que ganó uno de los sprinters más laureados de la Historia: Marck Cavendish. Y en 2008 la ciudad acaparó los focos ya que fue final y principio, en las etapas 17 y 18 de aquella Vuelta a España. El protagonista aquel 17 de septiembre, también con final en Isabel la Católica, tuvo un final dramático. El belga Wouter Weylandt (del equipo Quick Step) se alzó con el triunfo al sprint, pero su nombre quedaría ligado para siempre con el ciclismo porque en 2011, mientras disputaba el Giro de Italia, sufrió una caída que le costó la vida.

 

La llegada de 2005 a Valladolid también fue especial, en este caso por la importancia del ganador aquel día. Con un final emocionante, en la subida de Parquesol, fue Paolo Bettini (oro en los juegos de Atenas 2004 y dos veces campeón del mundo) quien alzó los brazos en una apretada disputa frente a otro grande del ciclismo mundial: Alessandro Petacchi. Cuarto aquel día fue Joaquim Rodríguez, el carismático ciclista que este 2016 ha anunciado su retirada, y quinto fue el medallista olímpico Samuel Sánchez, oro en Pekín 2008.

 

Y si Bettini era uno de los grandes aquellos años, no menos protagonismo tuvo otro de los flamantes ganadores en Valladolid. Fue en 2001, cuando de nuevo la ciudad fue llegada primero y salida al día siguiente de una edición, la 56º, que tuvo a Salamanca como punto de partida de la primera etapa. Quien en este año subió al podio vallisoletano fue el alemán Eric Zabel, considerado uno de los mejores spritners de la década de los 90, con innumerables victorias en sus piernas. Segundo aquel día fue Óscar Freire.

 

Esto es lo que ha dado de sí el nuevo milenio en cuanto a la relación entre Valladolid y La Vuelta España, un vínculo que se remonta a la primera edición de la prueba ciclista en 1935, cuando la primera etapa se disputó entre Madrid y Pucela. Sin duda los aficionados en la ciudad recordarán años como el de 1995, donde Valladolid fue punto de partida de la 49º edición, o 1991, cuando se albergó una contrarreloj individual que tuvo en Melchor Mauri, con el maillot de líder, a su vencedor. Momentos que se acumulan en las retinas y la memoria de los espectadores y que hacen que Valladolid forme parte de la Historia de un deporte épico.