Herrera cree preferible "mejorar" el Estado de las Autonomías antes que "sustituirlo"

Compara la figura de Suárez con José María Calatrava, que protagoniza el último libro de Pedro J. Ramírez, presentado hoy en Valladolid.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ha aseverado este martes, en referencia al modelo del Estado de las Autonomías, que "siempre" cree "más preferible mejorarlo que sustituirlo", pues sería "un disparate arrojarlo a la papelera de la historia" por que "no ha sido perfecto".

  

Así se ha expresado el dirigente regional castellanoleonés durante la presentación que ha realizado de 'La desventura de la libertad', último libro del periodista y exdirector del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, construido a partir de unas memorias y documentos del que fuera presidente del Consejo de Ministros en los últimos meses del Trienio Liberal (1820-1823) y con quien Herrera ha comparado al expresidente del Gobierno Adolfo Suárez.

  

Juan Vicente Herrera ha considerado que la labor de personajes como Calatrava que no consiguieron refrendar el constitucionalismo en su "búsqueda de la libertad" se reconoce como "ejemplo" en otros "protagonistas" de la historia que "sí que tuvieron éxito", como el recientemente fallecido Adolfo Suárez, quien consiguió "captar la voluntad de los españoles" para lograr los objetivos de la "convivencia, la paz y la democracia".

  

Uno de los elementos para ello, ha recordado el presidente de la Junta, fue la Constitución Española, que estableció el modelo "de nueva planta" del Estado de las Autonomías, que, en su opinión, ha funcionado "básicamente bien" aunque ha reconocido que "no ha sido perfecto" pues se han observado "no pocos fallos". Pese a ello, ha aseverado que "sería un disparate arrojarlo a la papelera de la historia" y ha abogado "siempre" por "mejorarlo antes que sustituirlo".

  

Asimismo, Juan Vicente Herrera ha insistido en que ese sistema de libertades del que se "disfruta" en la actualidad está basado en "el respeto de las leyes democráticas", por lo que debe "unir a todos" para "preservarle de cualquier iniciativa que lo pueda menoscabar". En este punto, ha insistido en un llamamiento a defender "con pasión" el actual orden jurídico y constitucional pues la libertad "es una de las pocas cosas espléndidas inventadas por el hombre".

 

EL INDEPENDENTISMO "TERMINARÁ DE MALA MANERA"

  

El dirigente regional ha precedido a la intervención del autor de 'La desventura de la libertad', quien, con menos referencias al sistema político actual, sí que ha aventurado que "los hechos gloriosos que pretende protagonizar" el independentismo catalán "terminará de mala manera".

  

Así lo ha recalcado tras apuntar que en las publicaciones con motivo de la pasada festividad de San Jorge que apoyaban la posición del presidente de la Generalitat, Artur Mas, se destacaba las fechas de 1714, 1914 y 2014 pero se olvidaba el Siglo XIX, una centuria "injustamente postergada" que, a su juicio, en ocasiones parece que "se lo ha comido el gato".

  

En todo caso, el periodista riojano ha matizado que todo relato de la Historia contemporánea, aunque no haga referencia directa al presente -como considera que es el caso de su último libro- "puede leerse en el presente", por lo que ha augurado que muchos lectores van a comparar el "bloqueo institucional" que se produjo en las primeras décadas de los años 30 del siglo XIX con "el que se está produciendo ahora".

  

Por todo ello, el exdirector de El Mundo, que ha coincidido en el mismo hotel con un acto del partido VOX protagonizado por José Antonio Ortega Lara a quien ha podido "dar un abrazo", ha defendido como solución una "reforma constitucional que se pueda llevar a efecto" con el fin de evitar lo que el coronel Rafael Riego definió como "la putrefacción del sistema".

  

'La desventura de la libertad' narra los últimos cinco meses del denominado Trienio Liberal, el período en el que tras varios actos revolucionarios se consigue someter al rey Fernando VII a un régimen constitucional, que consistió en una primera e infructuosa experiencia democrática en España.

  

La obra, como ha detallado el exdirector de El Mundo, en cuya actualidad Juan Vicente Herrera considera que "se mantiene el sello" del periodista riojano pese a su salida de la Dirección el pasado mes de enero, se gestó a partir del momento en que su vida se "cruzó" con la de José María Calatrava cuando, a través de un librero de viejo, consiguió adquirir sus memorias y otros archivos personales.

  

A partir de ellos, que recogen, por ejemplo, conversaciones con el Rey Fernando VII o el documento que este suscribió con los liberales comprometiéndose a no tomar represalias en el caso de que se volviera al régimen absolutista y que fue "traicionado" por el monarca "felón", se construye una obra de más de 1.000 páginas que, no obstante y como ha subrayado el catedrático de Historia Contemporánea Pedro Carasa, se leen "con disfrute".

  

El relato arranca en mayo de 1823, cuando Calatrava recibe y acepta el encargo de dirigir el Consejo de Ministros, que sería el último del período constitucional, y concluye en octubre de ese mismo año, cuando Fernando VII, que dos meses antes había simbolizado su "entrega" al ejército absolutista de los '100.000 hijos de San Luis' decretó la abolición de todas las normas aprobadas en el trienio.

  

Ramírez ha descartado que los liberales de la época fracasaran por "ingenuidad" o por su "falta de consistencia", pero ha recalcado que la radicalidad "tampoco habría sido el camino", pues también "había que ver el contexto internacional", con la fuerte influencia en Europa de la Santa Alianza, que fue quien ordenó la intervención del ejército dirigido por el duque de Angulema.

 

ROMANTICISMO COMUNERO

  

El autor de 'La desventura de la libertad' también ha destacado que le era "especialmente grato" presentar en Valladolid la obra por el "gran protagonismo" que tuvo en ese período de la historia la denominada Sociedad de Caballeros Comuneros.

  

En este sentido, Juan Vicente Herrera ha querido destacar el vínculo "espiritual y sentimental" que existió entre los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado, con "aquellos primeros liberales españoles", en lo que ha hilado con la "interpretación romántica y liberal de los comuneros" del historiador Joseph Pérez, que situó a los revolucionarios castellanos como símbolos de la lucha "contra el despotismo".