Gritos y tensión en un Pleno marcado por las interrupciones

BORIS GARCÍA
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El pleno municipal del Ayuntamiento de Valladolid se ha calentado al llegar a la moción que planteaba la dimisión del alcalde. Confusión en la bancada popular y gritos en la tribuna de invitados han marcado los momentos más tensos.

EL LÍO DE GIL VERONA

 

En la votación nominal solicitando la dimisión del alcalde, el concejal del PP Gil Verona sorprendió con un voto favorable, en el mismo sentido que PSOE e IU. Finalizada la votación, el edil pidió intervenir para aclarar que no había podido explicarse. Argumentó que salía del hospital por una enfermedad y que se sentía mareado. Inmediatamente cambió el sentido del voto para estar en consonancia con el resto de compañeros del Partido Popular y votar 'no'.

Llegó el momento. Fue la moción de la polémica, de la tensión en las diferentes bancadas y en la tribuna de invitados. Era la moción para solicitar la dimisión del alcalde de Valladolid, disfrazada de diferentes matices, pero que en realidad abordaba de forma directa la polémica generada por sus declaraciones en Onda Cero Radio, cuando señaló entre otras cuestiones que le daba reparo compartir ascensor con una mujer por si quería "buscarle las vueltas" y simular una agresión.

 

Las disculpas iniciales de Javier León de la Riva no sirvieron de mucho porque los ataques al primer edil fueron muy duros. El primero de ellos llegó por la intervención externa de la representante de la Coordinadora de Mujeres de Valladolid, Nina Infante, que recordó cifras sobre agresiones sexuales en España con datos escalofriantes como las 1.298 violaciones registradas el pasado año, que suponen una cada 8 horas.

 

Infante acusó al alcalde de "bromear" con las agresiones sexuales y solicitó su dimisión al tiempo que pidió a la Federación de Municipios y Provincias su reprobación. "Las disculpas se demuestran", recalcó entre aplausos prolongados que se mantuvieron mientras el alcalde intentaba ordenar las intervenciones.

 

María Sánchez, de Izquierda Unida, fue muy directa al afrontar las declaraciones del alcalde en el sentido de cómo afectan a la ciudad. La concejala de IU 'entrecomilló' las disculpas de León de la Riva y dijo, seguida de sonoros aplausos, "que una persona con escolta las 24 horas del día, no puede recomendar a nadie moverse por la ciudad en función de la hora", en referencia a las palabras del alcalde en la citada entrevista radiofónica.

 

Sánchez calificó a León de la Riva como "machista y retrógrado" y solicitó que el voto para pedir su dimisión fuera nominal, cuestión aceptada por el alcalde y que dio lugar a una situación de confusión entre su propio grupo político. 

 

El presidente del Grupo Municipal Socialista, Óscar Puente, fue muy crítico en su intervención, iniciada argumentando que no entendía el dispositivo policial generado en el entorno del Ayuntamiento. Pero fue más duro al asegurar que sentía "hastío y hartazgo" tras las declaraciones del alcalde del que, dijo, carece del "civismo más elemental".

 

"Estamos hartos de usted, de su soberbia, prepotencia, falta de mesura; hartos de su machismo más recalcitrante", reiteró para calificar a León de la Riva de "machista y misógino".

 

Los aplausos, gritos y abucheos marcaron las diversas intervenciones, que el alcalde de Valladolid supo gestionar con tranquilidad pese a los momentos de tensión y los gritos que incluso aludían a las concejalas del Partido Popular con frases como "dónde están, no se ven, las mujeres del PP".

 

La intervención del portavoz popular, Jesús Enríquez, fue sincera al reconocer la incontinencia del alcalde en sus declaraciones, pero insistió en que Javier León de la Riva "no es machista". Entre continuas interrupciones por los gritos que surgían desde la tribuna de invitados, Enríquez dijo que su grupo admitía las disculpas del alcalde y refrendaba "su alegato contra la violencia".

 

Durante sus palabras, Enríquez fue interrumpido por pitos, aplausos y peticiones del alcalde al silencio en el salón con reiteradas peticiones para que se respetasen los turnos de intervención. Una vez finalizada esta moción, la tribuna de invitados se fue desalojando con los asistentes concentrados en la plaza de la Rinconada, con gritos que se escuchaban en el interior del salón de plenos.