¿Gripe o resfriado? No confundir

Aunque los síntomas son similares, debemos evitar confundir la gripe con el resfriado, algo muy común entre gran parte de la población.

El virus de la gripe se transmite de persona a persona, fundamentalmente, por las secreciones respiratorias (tos y estornudos) y, de forma menos frecuente, por el contacto de objetos contaminados. 

 

Con la gripe aparecen los síntomas de una manera brusca: escalofríos, malestar general, fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza, tos seca, dolor de garganta y secreción de moco nasal.

 

En cambio, en el resfriado común sólo hay afectación de la vía aérea superior (mucosidad nasal, tos, dolor de garganta) y en algunas ocasiones fiebre y dolor de cabeza, pero mucho más atenuados que con la gripe.

 

CÓMO TRATAR LA GRIPE 

 

La gripe es una infección viral respiratoria que, en general, no presenta ninguna complicación grave, aunque hay grupos especialmente vulnerables a este virus, como los pacientes inmunodeprimidos, los que están recibiendo tratamiento oncológico y los ancianos.

 

Una vez que se ha contraído el virus de la gripe el tratamiento consiste en analgésicos, antitusígenos y descongestionantes nasales. "Aunque no existe una evidencia sólida científica  sobre los beneficios de la vitamina C para tratar la gripe, se recomienda ingerir cítricos, como por ejemplo, el zumo de naranja", indica el Dr. José Felipe Varona, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario HM Montepríncipe.

 

LA VACUNACIÓN PREVIENE COMPLICACIONES 

 

La gripe puede causar algunas complicaciones graves como son la neumonía (infección de los pulmones), la miocarditis/pericarditis (infección del corazón y sus cubiertas) y la encefalitis (infección a nivel cerebral).

 

Por este motivo, el experto recomienda la vacuna de la gripe "como la mejor forma para prevenir la gripe", ya que disminuye drásticamente el desarrollo de formas graves de la infección y es una medida eficaz y segura.

 

En este sentido, apunta que deben vacunarse los llamados grupos de riesgo, es decir: los adultos a partir de los 60 ó 65 años, personal sanitario, colectivos sociales como bomberos y policías, mujeres embarazadas, personas internadas en alguna institución o residencia y todas aquellas que padezcan una enfermedad crónica o estén inmunodeprimidas.

 

Además, insiste en que "hay que vacunarse todos los años, porque el virus de la gripe es un 'virus inteligente' que tiene la capacidad de cambiar y de escapar a la protección que confiere el haberse vacunado o haber pasado la gripe en otras ocasiones". Por eso, cada año se prepara una nueva vacuna que contenga antígenos de las cepas de virus identificados en cada temporada.