Grandes y pequeños hechos históricos en cien pliegos, aleluyas y librillos de fumar

Ana Redondo y Joaquín Díaz recorren la exposición. A.MINGUEZA

Bajo el título 'Las historias de la historia', la otra cara de los grandes y pequeños acontecimientos de la historia, sucesos destacados o crítica sobre diversos hechos, se muestra en la Casa Revilla.

Más de un centenar de pliegos, aleluyas, abanicos, estampas, recortables y grabados desde mediados del siglo XVIII y hasta la década de los 50 del siglo XX muestran en Valladolid, bajo el título 'Las historias de la historia', la otra cara de los grandes y pequeños acontecimientos de la historia, sucesos destacados o crítica sobre diversos hechos.

  

Los 111 soportes pertenecientes a las colecciones Martínez-Leis y de la Fundación Joaquín Díaz narran, en muchos casos a través de ilustraciones y escuetas frases, episodios históricos vinculados en muchos casos a importantes figuras. "En algunos de estos aleluyas, la lectura de la imagen tiene el efecto de la lectura del texto", ha explicado el comisario de la muestra, el etnógrafo Joaquín Díaz.

  

Entre todo lo expuesto en paredes y vitrinas de la sala de exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid destacan, como lo ha reconocido el comisario, los librillos de papel de fumar, "poco frecuentes" y especialmente curiosos en el caso de los que se exhiben, centrados en la Historia de España, desde la llegada de Túbal y hasta el último reinado de Felipe V.

  

"El papel de fumar representaba el 30 por ciento del que se elaboraba en España", ha explicado antes de precisar que parte de ese papel se "fumaba" también en América.

  

Personajes como Pelayo, los Reyes Católicos o Viritato, monarcas o episodios como el 2 de mayo o un "imparcial" relato de la Guerra Civil, entre otros muchísimos, jalonan las paredes de la sala de exposiciones en una combinación de realidad y fantasía, en un tránsito entre lo creíble y lo verdadero, como si del actual Twitter se tratara.

 

"Está muy cerca del Twitter: se trata de simplificar y crear sensaciones en la gente o en los lectores y puede ser sensacionalista o sentimental", ha destacado Díaz, quien ha resaltado la "humanización" que todos estos soportes realizaban de los personajes históricos.

  

Ciegos o poetas, también en muchos casos autores anónimos, eran los artífices de toda esta producción, que se vendía en los espacios más concurridos de las localidades y que en muchos casos se transmitían en las casas, en el seno de las familias, de mano de la tradición oral.

  

Por su parte la concejal de Cultura, Ana Redondo, ha apuntado a todos estos materiales como contenedores de "otra historia" que busca acercar la realidad, "que es la suma de todas las historias que no se dan a conocer".

  

La historia que se estudia, a veces "simplificada, parcial y traicionera", necesita de esta otra "intrahistoria" para que el acercamiento a la realidad sea más verdadero, ha señalado Redondo, quien ha incidido en el interés que busca despertar la muestra de mano de historias "poéticas, vividas, individuales o colectivas".