Granados pasó de cargar contra "sinvergüenzas que se llevan dinero público" a ser el protagonista de "la gran traición"

Francisco Granados

El principal cabecilla de la Operación Púnica, Francisco Granados, pasó de ser el portavoz del PP contra la corrupción arremetiendo, por ejemplo, contra "los sinvergüenzas que se llevan dinero público" a ser el protagonista de "la gran traición", como le ha definido la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre.

Nueve meses separan unas declaraciones de otras. En febrero, el que fuera número tres de Aguirre no dudaba en declarar que la cantidad de dinero que el extesorero del PP Luis Bárcenas tenía en Suiza era tal "que marea". Ya entonces aseguraba que "nunca" había visto un sobre". "Yo no he visto jamás un sobre, ni en dinero negro ni en blanco de mi partido", aseveraba.

Días después se conocía que Granados también tenía presuntamente una cuenta en Suiza con 1,5 millones de euros en un depósito que comenzó a operar en 1996, antes de llegar a la Alcaldía de Valdemoro, como fruto de su trabajo en el banco Société Générale.

Ahora, ante el juez Eloy Velasco, al frente de la Operación Púnica, ha declarado que el dinero en una segunda cuenta suiza por un valor superior a los 300.000 euros estaba a nombre del empresario David Marjaliza, amigo de total confianza del exconsejero.

Granados fue durante años el encargado de dar la réplica a la oposición cuando la corrupción entraba en el ruedo político. Lejos quedan las declaraciones que pronunció en la última campaña electoral autonómica, en la que, como secretario general del PP de Madrid y consejero, se encaró con el entonces alcalde de Getafe, el socialista Pedro Castro, para decirle que en su pueblo, Valdemoro, son "honrados".

"Yo no sé cómo son los hombres en el pueblo del alcalde de Getafe, que es de Tomelloso. En Valdemoro son como yo: nos vestimos por los pies, decimos la verdad, somos honrados y cuidamos de nuestros vecinos", aseveraba entonces.

Y es que Granados era uno de los principales activos del PP de Madrid en el sur de la región. No sólo consiguió gobernar en Valdemoro tras décadas de hegemonía socialista y romper así el conocido 'cinturón rojo', sino que era uno de los grandes reclamos en los mítines.

Todavía se recuerdan las más de 5.000 personas que se dieron cita en la plaza de toros de Valdemoro en la última cita electoral autonómica, un lleno hasta la bandera con Aguirre, la vicepresidenta del Gobierno, Soyara Sáenz de Santamaría, el entonces eurodiputado Jaime Mayor Oreja y, por supuesto, Granados. Entonces no faltó ni 'Pecas', el jack russell terrier de la presidenta.

Otro de los protagonistas del día fue el que fuera alcalde de Valdemoro, José Carlos Boza, cuyas "virtudes" fueron loadas por Mayor Oreja. Boza, detenido en el marco de la Operación Púnica y actualmente en prisión, anunció ayer que "de manera inminente" presentará la dimisión de todos sus cargos.