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Garrido Capa invita a recorrer “sus vivencias y sus procesiones predilectas” de la Pasión de Valladolid

Vicente Garrido Capa durante el pregón.A.MINGUEZA
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El empresario vallisoletano Vicente Garrido Capa ha pregonado la Semana Santa de Valladolid, un acontecimiento en el que "nos sentimos abrazados por un Dios que vacía los sepulcros y reconcilia a la humanidad consigo”.

Vicente Garrido Capa ha invitado en su pregón de la Semana Santa de Valladolid a recorrer junto a él sus vivencias y sus procesiones predilectas de la Pasión vallisoletana. El ex presidente de la Cámara de Comercio y presidente de la empresa Lingotes Especiales ha pregonado la Semana Santa vallisoletana en la catedral metropolitana, que “siempre ha estado muy cerca y muy cercana a mí”.

 

El empresario ha querido hacer de su pregón “un recorrido por diversos actos de nuestra Semana Santa, en el cual pueda transmitiros mis vivencias sobre lo que veía, sentía, pensaba y sigo pensando”, ha dicho Garrido Capa, que ha comenzado con el “júbilo” del Domingo de Ramos, para acabar con el Domingo de Resurrección: “un encuentro que es el contrapunto a lo que vivimos el Martes Santo en la Plaza de Santa Cruz entre Madre e Hijo; aquélla era una situación trágica y dolora y, esta, por el contrario muestra la satisfacción de recuperar a su Hijo”.

 

El pregonero ha insistido en la relevancia del Domingo de Resurrección “porque parece que los cristianos estamos más preparados para compartir el dolor y asumir el sacrificio, y nos olvidamos del gozo de la palabra de vida que ha de venir”. Vicente Garrido, cofrade de La Soledad de Rioseco y pregonero en la Ciudad de los Almirantes en el año 2000, dice que el acontecimiento que pregona “a pasar del tiempo transcurrido, sigue estando de actualidad en estos días, y así, cada año. Muy importante debe ser”.

 

Ha defendido la "catequesis de calle" en la que se convierten las procesiones que "no debe molestar a nadie, porque las calles se usan para todo: manifestaciones, competicions deportivas, actos musicales y culturales como es el Teatro de Calle".

 

Ha tenido palabras de mucho afecto a la catedral, que en su niñez y su juventud estuvo “muy cerca”. “En esta catedral me sucedió lo mejor de mi vida, pues me casé aquí. Después se casó una hija y bautizamos a una nieta”, ha dicho Garrido Capa quien ha justificado que este lugar es “el centro de nuestra celebración”.

 

Más tarde ha ido guiando por un recorrido que el Martes Santo tiene “una de las procesiones para mí más emotivas, con el Encuentro entre la Virgen de las Angustias y su Hijo camino del Calvario”. Garrido Capa ha comparado este “encuentro terriblemente doloroso” con algunos desencuentros que tenemos constantemente en familias: hijos que no pueden ver a sus padres y a sus madres por cuestiones de trabajo o de separación”.

 

El Miércoles Santo se ha detenido en ese Vía Crucis procesional del Nazareno, donde ha recordado que, a menudo, “nosotros hemos hecho un camino, no tan doloroso, pero con momentos de cansancio, caídas y diversa gente que te acompaña en algún trozo de él, y te consuela en los momentos más bajos de moral que se pueden tener”.

 

 

 

MAGNA PROCESIÓN

 

El Jueves Santo es día “más intenso de procesiones, de visita a los monumentos y de la institución de la eucaristía”. “Otra de las coas que la liturgia del Jueves Santo nos transmite, es el sentido del servicio, al cual estamos muy poco acostumbrados (…) Jesús hace lo contrario lavando los pies a sus discípulos”.

 

Y el Viernes Santo… “la Magna Procesión, espectacular y única”. El empresario, condecorado con la Medalla al Mérito del Trabajo, ha realizado un recorrido por los pasos que conforman este espectáculo. Uno a uno, Garrido Capa ha nombrado los conjuntos escultóricos y su traslado al momento actual. La Oración en el huertonos debe servir de ejemplo para nuestros propios dilemas”. “Ahora vemos también muchos Pilatos que, ante injusticias y malas prácticas, prefieren mirar hacia otro lado”. Ha comparado al cirineo con esos “maravillosos voluntariados de jóvenes que visitan a los sin techo que duermen desde en los cajeros de los bancos, hasta debajo de los puentes, para llevarles un café caliente, un caldo y, sobre todo, compañía”.

 

Su pregón termina el Domingo de Resurrección, “el más importante de toda la liturgia católica”. “El punto donde debemos quedarnos es en la alegría de la Resurrección, que es la puerta de salvación permanente que tenemos abierta para todos”. “En este proceso nuevo que pasó hace dos milenios y que seguimos repitiendo cada año, nos sentimos abrazados por un Dios que vacía los sepulcros y reconcilia a la humanidad consigo”.